El Presidente mantiene su respaldo al Jefe de Gabinete y no evalúa apartarlo del cargo. En el oficialismo apuestan a que su presentación en el Senado permita correr el foco del conflicto. La evolución de la investigación judicial
La continuidad de Manuel Adorni dentro del Gobierno sigue generando tensiones internas mientras crecen los pedidos para que deje su cargo. Aunque algunos sectores del oficialismo consideran que su salida podría ser la mejor alternativa, la postura de Javier Milei continúa siendo firme: sostener a su jefe de Gabinete y cerrar la puerta a cualquier reemplazo.
«Lo mejor que le puede pasar a este chico es irse», expresó una fuente cercana al oficialismo al analizar la situación del funcionario, quien enfrenta cuestionamientos judiciales por presunto enriquecimiento ilícito y una crisis política que lleva varias semanas instalada. La frase, sin embargo, choca con la decisión del Presidente, que se muestra molesto frente a quienes le sugieren desplazarlo.
Luego de los cruces con aliados y opositores dentro del Congreso, el Poder Ejecutivo consiguió ganar tiempo hasta el jueves 2 de julio, fecha en la que Adorni planea presentarse ante la Cámara de Senadores para brindar su primer informe de gestión. La intención oficial es frenar el avance del pedido de interpelación que podría ser debatido la próxima semana en Diputados.
Los últimos días estuvieron atravesados por distintas versiones: alejamiento de aliados del PRO y la UCR, rumores sobre una renuncia, una eventual licencia y hasta supuestos destinos diplomáticos para el jefe de Gabinete. Sin embargo, dentro del Gobierno aseguran que ninguna de esas alternativas fue analizada formalmente.
En los distintos sectores que integran el espacio libertario coinciden en que, al menos por ahora, el escenario no contempla una salida de Adorni. “No lo van a echar y tampoco va a renunciar”, señalaron desde uno de los sectores de poder cercanos al oficialismo. Desde otro espacio agregaron: “Nunca estuvo planteado que se fuera”. Cerca del funcionario también intentaron bajar el impacto de las versiones: “Son todas operaciones. Salieron con todo”.
El respaldo de Milei hacia su ministro coordinador se reforzará en los próximos días. El Presidente compartirá con Adorni el acto por el Día de la Bandera en Rosario, una nueva señal política frente a los cuestionamientos internos y externos.
«El Presidente sabe que cualquier reemplazo es peor para él. Primero, porque implicaría menos poder y segundo, porque va a producir peores resultados para el gobierno», analizó una persona con acceso al entorno presidencial. La referencia apunta al rol que ocupa Adorni dentro de la interna libertaria, ya que mantiene vínculos tanto con Karina Milei como con el asesor presidencial Santiago Caputo.
Un dirigente con llegada frecuente a la residencia presidencial relató que en una oportunidad intentó plantearle la situación al mandatario y recibió una respuesta negativa. “Lo intenté y no me fue bien. No vuelvo a hacerlo”, contó, al explicar que la postura de Milei responde a su “carácter inflexible”.
«Javier Milei lo banca a muerte. Si la justicia llegara a decir lo contrario, ahí verá, pero hasta acá confía ciegamente en él», afirmó un funcionario.
En el oficialismo también atribuyen la resistencia presidencial al estilo político de Milei. “El Presidente es distinto al resto. No le gusta que le digan lo que tiene que hacer. Va a estirarlo al máximo y realmente esa forma de pensar siempre fue su ficha ganadora”, explicaron desde sectores cercanos al mandatario.
«Javier suele hacer cosas contraculturales y esta es una. Cuando todos piden que lo entregue, lo va a sostener porque cree que hay una doble vara de hipocresía en el planteo periodístico y político sobre el tema», remarcaron desde una de las líneas internas libertarias. Desde otro sector agregaron: “No lo va a entregar al sistema. Además, Santiago y Karina tienen al jefe de gabinete que quieren”.
Desde que comenzó el conflicto, luego de la polémica por la presencia de Bettina Angeletti en la delegación presidencial que viajó a Nueva York durante la Argentina Week, el oficialismo evitó resolver la crisis de fondo y optó por trasladar los plazos. Desde entonces, Adorni fue atravesando distintas instancias: su primer informe de gestión en Diputados, la presentación de una actualización patrimonial y ahora la expectativa por su visita al Senado.
En Casa Rosada reconocen que “no hay nada claro” y aunque varios dirigentes niegan una salida anticipada, otros mantienen abierta esa posibilidad. Mientras tanto, una mesa política del Ejecutivo trabaja para contener los intentos de avanzar contra el jefe de Gabinete dentro del Congreso.
En medio de las negociaciones, algunos funcionarios de Balcarce 50 cuestionan la postura de Patricia Bullrich, a quien acusan de sobredimensionar la posición de los aliados parlamentarios. “Es más una ansiedad de ella que de los aliados”, afirmó una integrante del espacio encargado de analizar los movimientos legislativos.
Con el calendario en marcha, los legisladores oficialistas discuten la interpretación del artículo 101 de la Constitución Nacional, mientras los equipos de la subsecretaría de Relaciones Parlamentarias e Institucionales, encabezada por Ignacio Devitt, trabajan en el armado del discurso que Adorni llevará al Senado.
El jefe de Gabinete permanece recluido pero activo en sus funciones y mantiene una postura optimista frente a la causa judicial. Sin embargo, las últimas novedades volvieron a aumentar la presión política. Luego de conocerse gastos vinculados a ropa de cama y artículos del hogar, el fiscal Guillermo Marijuan pidió la indagatoria de Francisco Adorni, hermano del funcionario, por presunto enriquecimiento ilícito y omisión en declaraciones juradas. “No es funcionario del Gobierno”, respondieron desde el entorno oficial.
Pese al escenario adverso, en el Gobierno esperan que la presentación ante la Cámara Alta permita recuperar iniciativa política. Pero mientras la Justicia y el Congreso continúen marcando los tiempos, Adorni seguirá en el centro de la escena: cada nuevo plazo conseguido posterga el conflicto, aunque todavía no aparece una solución definitiva.
