A pesar de los llamados a la unidad de Javier Milei, Karina Milei apuesta por consolidar La Libertad Avanza con sello propio en distritos clave como Buenos Aires y CABA. Las tensiones internas y el desacuerdo con el PRO marcan un escenario electoral incierto, mientras el oficialismo redefine sus estrategias de cara a 2025
A medida que avanzan los preparativos para las elecciones legislativas de 2025, La Libertad Avanza (LLA) enfrenta una creciente tensión interna entre los llamados de unidad que impulsa el presidente Javier Milei y la estrategia territorial liderada por su hermana Karina. Mientras Javier busca un acuerdo integral con el PRO a nivel nacional, Karina, presidenta de LLA y figura clave en el armado del espacio, parece decidida a mantener la independencia del partido en distritos estratégicos como la provincia de Buenos Aires (PBA) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
Desde el círculo cercano a Karina Milei, la prioridad es clara: consolidar una estructura libertaria con «sello propio» en los principales distritos del país. En la provincia de Buenos Aires, Sebastián Pareja lidera el armado territorial, buscando establecer candidatos en los 135 municipios. Sin embargo, esta tarea enfrenta desafíos internos, como la falta de coordinación con los referentes territoriales liderados por Santiago Caputo. En tanto, en CABA, Pilar Ramírez es la encargada de plantar bandera libertaria en un territorio históricamente dominado por el PRO, espacio que, según el karinismo, se encuentra en un franco retroceso electoral.
A nivel nacional, Karina trabaja sin descanso para consolidar el músculo partidario en cada provincia. Martín y Lule Menem, sus principales aliados, ya han designado referentes en todo el país, desde Gabriel Bornoroni en Córdoba hasta Nicolás Mayoraz en Santa Fe, pasando por Ezequiel Atauche en Jujuy y Gerardo González en Formosa. No obstante, en algunos distritos persisten tensiones internas y desacoples organizativos, como en Misiones y Corrientes, donde los armadores locales han enfrentado desplazamientos y rupturas.
En este contexto, la postura de Javier Milei respecto a las alianzas genera contradicciones. Mientras el presidente ha dejado en claro que no apoyará acuerdos parciales con el PRO —“O vamos juntos en todo o vamos separados”, afirmó recientemente—, sectores dentro de LLA, como el liderado por Ramiro Marra, ven con buenos ojos un entendimiento estratégico con el macrismo en CABA. Esta visión contrasta con la posición inflexible de Karina, quien insiste en competir de manera independiente en distritos clave, argumentando que el PRO ha perdido fuerza y que una alianza podría diluir la identidad libertaria.
El escenario porteño es particularmente complejo. Jorge Macri, jefe de gobierno de CABA, ha delineado una estrategia para preservar la hegemonía del PRO en el distrito. Entre las medidas previstas se encuentran el desdoblamiento de los comicios nacionales y la suspensión de las primarias locales, propuestas que buscan mantener el control legislativo. Sin embargo, esta táctica no garantiza un acuerdo sólido con LLA, ya que Karina y su equipo siguen fortaleciendo su presencia territorial y aseguran que “caminan y escuchan a los porteños” para construir una alternativa libertaria competitiva.
En la provincia de Buenos Aires, el panorama no es menos complejo. Aunque LLA busca cubrir todo el territorio con candidatos propios, las internas entre los distintos armadores complican el avance. Además, el oficialismo enfrenta presiones externas, como las movidas del Frente de Todos y el macrismo, que intentan captar votantes descontentos. A pesar de estas dificultades, el equipo de Karina Milei confía en que su estrategia de autonomía fortalecerá al espacio a mediano plazo.
La dinámica interna de LLA también refleja tensiones personales. La relación entre Karina y Ramiro Marra, dos figuras clave dentro del espacio, se encuentra en un punto crítico. Marra, quien podría ser candidato en CABA, mantiene un vínculo más cercano con Javier Milei y una postura más abierta hacia posibles acuerdos con el PRO, lo que contrasta con la visión de Karina, quien considera que estas alianzas son “trampas al electorado”.
A pesar de las diferencias internas, el liderazgo de Karina Milei sigue siendo incuestionable dentro de LLA. En un reciente acto en el Teatro Gran Rivadavia, reafirmó su compromiso con el proyecto libertario y su disposición a ocupar el lugar que su hermano le asigne. Sin embargo, desde su entorno descartan que vaya a postularse en las próximas elecciones, una decisión que podría alterar el equilibrio de poder dentro del partido.
Mientras tanto, el PRO también enfrenta sus propios desafíos. Jorge Macri ha sumado a figuras como Laura Alonso para reforzar su equipo de comunicación y preparar el terreno electoral. Sin embargo, el desgaste tras casi dos décadas de gobierno en CABA y la creciente competencia de LLA podrían complicar sus aspiraciones de mantenerse como fuerza dominante en el distrito.
La tensión entre los discursos de unidad y las realidades políticas internas deja a La Libertad Avanza en un escenario incierto. La postura intransigente de Karina Milei y su distancia con el PRO podrían fortalecer la identidad libertaria, pero también corren el riesgo de fragmentar el espacio. Por ahora, las decisiones estratégicas parecen depender de un delicado equilibrio entre las aspiraciones personales, los armados territoriales y las presiones externas, en una carrera donde cada paso será crucial para definir el futuro de la política argentina.
