Buscan hacer la diferencia con el electorado no peronista. Es decir, los votos de origen radical pero sobretodo independiente. Por su parte, el Frente Amplio UNEN quiere defender su espacio que, cree, se convertirá en alternativa si logra superar las Primarias con orden.
A un año de las elecciones primarias para las presidenciales del 2015, los principales precandidatos meditan estrategias para conquistar al electorado. El principal desafío, siempre, es la seducción del voto ajeno. La “pata no peronista” aparece como un objetivo primario para todos. Sergio Massa y Mauricio Macri apuntan a ese público sumando referentes locales, pero el radicalismo y las otras fuerzas cercan a la militancia alegando la potencialidad del espacio en la división del peronismo. Por ahora, solamente el gobernador bonaerense Daniel Scioli busca reafirmar el acompañamiento del PJ orgánico.
Además de querer sumar votos de a uno por vez, la lectura que sale de los analistas es cierto tedio de la población con las históricas estructuras peronistas. Luego de diez años de kirchnerismo, la apuesta a un cambio implica “desperonizar” en cierta medida la oferta política. Obligados por la coyuntura, o rápidos de reflejos, pero lo cierto es que Massa y Macri fueron los primeros en salir a conquistar ese terreno.
Massa capturó en las últimas elecciones voto independiente y un buen caudal de electorado peronista. Desde el arranque, buena parte de sus esfuerzos estuvieron destinados a debilitar el PJ orgánico. Logró algunas nuevas adhesiones en la provincia de Buenos Aires y en el interior, pero no quebró la estructura como lo esperaba. En el Frente Renovador aparecen importantes figuras que no pertenecen al peronismo, con Gustavo Posse a la cabeza.
Macri, por su parte, es el opositor no peronista con mejor intención de voto, pero sus limitaciones fuera de la geografía de la Ciudad son conocidas. En el interior buscó aliarse con sectores peronistas, pero no pudo ganar en las urnas. Tiene posibilidades de captar votos de las franjas peronistas, pero eso no le da necesariamente proyección en todo el país. Apunta a un tejido que le sume “famosos”, pero que no aportaría estructura. También tiene en la mira al radicalismo.
Pero las diferentes líneas radicales protegen sus filas. Sobretodo aquellos que detentan poder en distritos del interior o que tienen chances por gobernaciones en el resto del país. Prefieren profundizar la relación con socialistas y no con Macri o Massa. Creen que si las primarias son atractivas y competitivas, como se perfila en sondeos actuales, pueden estar en la discusión que viene.
Otros son los caminos en el oficialismo. Scioli se consolida como principal alternativa para los jefes del PJ más estructurado, es decir, gobernadores del interior e intendentes bonaerenses. Más allá de lo que piensen en el kirchnerismo puro.
