El diputado nacional electo del Frente Renovador apuesta al diálogo con todos los espacios, pero toma distancia con Venezuela. El principal líder opositor se reunió con los políticos y empresarios más influyentes de España. "La lógica amigo-enemigo no es una lógica histórica de la democracia argentina", insistió desde Madrid.
Sergio Massa logró, en su debut en España como líder opositor político en su país, presentar un mensaje claro: más diálogo y menos Venezuela.
"¿Qué cosas no haría? No me encerraría pensando que sólo Irán y Venezuela pueden ser aliados de la Argentina", dijo en un momento de su exposición ante el Club Siglo XXI, un grupo con sede en Madrid que habitualmente convoca a influyentes políticos y empresarios.
La alianza de Argentina con Venezuela -primero con el gobierno de Hugo Chávez y ahora con el de Nicolás Maduro- es un aspecto fundamental de la política exterior del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, del que hace años Massa fue jefe de su gabinete de ministros.
Desde su punto de vista, el eje Buenos Aires-Caracas es un error. El diputado electo dio a entender incluso que Venezuela podría quedar fuera del Mercosur. "Si es parte de un bloque en el que están todos de acuerdo, sí", dijo al preguntársele si Venezuela debe seguir formando parte del bloque comercial que integran también Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
Al hacérsele notar que el ingreso de Venezuela al Mercosur no fue aprobado por el Parlamento paraguayo, añadió: "Por eso: no están de acuerdo todos". Venezuela debe ser "uno más" en la relación de Argentina con el mundo, que debería pasar por otros ejes: "Básicamente Mercosur y Unión Europea".
"Uruguay es nuestro hermano pequeño del Río de la Plata", sintetizó al surgir el tema de las pasteras que crea desde hace años serias fricciones diplomáticas entre Buenos Aires y Montevideo.
"Cada tema que genera conflicto no puede acarrear una separación de relaciones. Si usted discute en casa con su marido no se divorcia automáticamente. Las relaciones humanas son como las relaciones de los países".
Massa no cree que Brasil y Uruguay tomen el paso de negociar por fuera del Mercosur un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, y apeló a la fórmula del "diálogo" con la petrolera española Repsol para resolver el problema derivado de la expropiación de YPF.
"Mucho diálogo", sintetizó Massa, que sin concretar dio a entender que se reunirá tanto con el presidente de Telefónica, César Alierta, como con el de Repsol, Antonio Brufau.
Massa se jactó de no tener necesidad de viajar esta semana al Vaticano para visitar a Francisco, el papa argentino. "Hablé con el papa esta semana", dijo con una sonrisa tras el almuerzo, descartando un viaje con el que en su país se venía especulando.
El diputado electo ofreció un discurso en el que insistió en la necesidad de tender puentes entre todos los sectores políticos de su país.
"La lógica amigo-enemigo no es una lógica histórica de la democracia argentina. Es una lógica que se instaló en los últimos años y tal vez lo que más criticó la sociedad el 27 de octubre. Gobierne quien gobierne en el 2015 probablemente sea de la generación hija de la democracia".
Puso un ejemplo: el revuelo que generó en Argentina su aparición en una foto junto a Martín Insaurralde, candidato del FpV en las recientes elecciones.
"Hace muy poquitas horas quien fuera el candidato oficial del gobierno cometió quizás el pecado de visitarme y sacarse una foto conmigo. Entramos en una nueva etapa política en la que eso va a ser lo lógico y habitual".
La representación política española en el almuerzo fue discreta, con José Ignacio Wert, responsable de Educación y el ministro más impopular del gobierno de Mariano Rajoy, como alto cargo más importante. También asistió el secretario de Estado para Iberoamérica, Jesús Gracia Aldaz.
"Yo no vine acá a hablar mal ni del pasado ni del presente de mi país", dijo Massa, que pidió preservar la "seguridad jurídica" para comenzar a remontar el déficit de inversiones extranjeras que denunció que sufre su país.
El reciente cambió de figuras clave en el gobierno de Fernández de Kirchner fue recibido con prudencia por Massa, que se negó a analizar el discurso de siete minutos de la presidenta en el que tras cinco semanas de ausencia por una operación le habló al país acompañada de un pingüino de peluche y un perro regalado por un hermano de Chávez.
"No importa lo que yo esperaba", dijo Massa. "Lo importante es lo que piensa la gente. A mí me parece que el otro gran problema que tiene la dirigencia política es que tiene todólogos, dirigentes que opinan sobre todo. Yo sólo opino sobre lo que estudio y lo que puedo resolver, sobre coyunturas o acciones de los demás no opino".
"Es muy importante esperar las próximas medidas", añadió en referencia al nuevo ministro de Economía, Axel Kicillof. "Seguramente la semana que viene el gobierno tomará medidas, veremos cómo se orienta el gobierno. Es muy importante recuperar inversiones".
