El consorcio formado por José Luis Manzano, Daniel Vila y la suiza Mercuria presentó una propuesta cercana a los US$1400 millones por los activos de Raízen en la Argentina. El movimiento marcó un nuevo paso en la estrategia de expansión del empresario mendocino dentro del mercado energético.
El grupo integrado por José Luis Manzano, Daniel Vila y Mercuria se posicionó como principal candidato para adquirir la red de estaciones de servicio Shell en la Argentina. El trío presentó una oferta cercana a US$1400 millones, cifra que se ubicó por encima de la propuesta de otros interesados y que abrió una nueva etapa en la disputa por uno de los activos más codiciados del sector. Fuentes de Raízen no confirmaron avances en la negociación.
Las más de 700 estaciones de servicio Shell operan hoy con una participación del 19% del mercado de combustibles. La red se ubica detrás de YPF, que concentra el 55%, y por encima de Axion y Puma Energy. Ese peso estratégico generó un interés sostenido de grupos internacionales y locales, aunque ninguno presentó un monto superior al del consorcio encabezado por Manzano.
El empresario atravesó un año de movimientos fuertes. La compra de Telefé junto con Gustavo Scaglione amplió su presencia en medios, mientras que la salida de Refinor a través de una venta de US$25,2 millones cerró un ciclo en el norte del país. El paso siguiente llegó con su regreso al negocio del downstream gracias a la alianza con Mercuria, con la que ya comparte Phoenix Global Resources. Esa sociedad destacó por su trabajo en la explotación no convencional en Río Negro. Manzano participa con el 6% del capital, mientras que Mercuria controla el resto.
Raízen administra la licencia de la marca Shell desde 2018. Tomó posesión de la red de estaciones y de la refinería de Dock Sud tras un acuerdo entre Shell y Cosan. Dos años después anunció un plan de US$715 millones para ampliar capacidad e impulsar combustibles con bajo contenido de azufre. La empresa enfrentó un escenario adverso en Brasil. Su CEO, Nelson Gomes, explicó que la decisión de desprenderse de activos respondió a resultados negativos. Sus acciones cayeron 70% en el último año.
El interés por la operación surgió también en otras compañías. Trafigura, Vitol y CGC analizaron el negocio, aunque ninguna igualó la propuesta del consorcio de Manzano, Vila y Mercuria. La firma suiza ya opera en Vaca Muerta con las concesiones de Mata Mora, en Neuquén, y Confluencia, en Río Negro. Esos bloques suman 500 kilómetros cuadrados y una producción de más de 13.000 barriles diarios. También posee activos maduros en Mendoza y una producción total de 16.000 barriles por día. Desde 2020 invirtió US$550 millones en la Argentina.
El desembarco en la red Shell marcaría un salto de magnitud para el grupo. La operación fortalecería la presencia de Manzano en el mercado energético después de su salida de Refinor y consolidaría una sociedad que ya controla un jugador relevante en el negocio petrolero.
