Los referentes del ala dura del partido amarillo desconfían del acercamiento del alcalde a la UCR, y quieren que unja un nombre PRO para la sucesión.
La interna de Juntos por el Cambio tiene tantos campos de batalla como provincias de Argentina. La CABA, por ser la casa matriz del PRO, es una batalla especial para la oposición. Se trata de uno de los territorios que tiene más en vilo al partido amarillo. El PRO enfrenta este año el escenario electoral más complejo e incierto desde 2007, cuando empezó a gobernar el distrito porteño. En 2015, lo resolvió vía PASO entre Larreta y Michetti.
El partido amarillo tiene cuatro candidatos lanzados para disputar la sucesión de Horacio Rodríguez Larreta. En ese contexto sobresale la postulación del senador Martín Lousteau, candidato a jefe de Gobierno de la UCR porteña, cuyo principal armador es el diputado nacional Emiliano Yacobitti.
Los postulantes del PRO se dividen entre los candidatos cercanos al círculo de confianza de Rodríguez Larreta, como son Fernán Quirós, ministro de Salud de la Ciudad, Soledad Acuña, titular de la cartera de Educación porteña, y Emmanuel Ferrario, vicepresidente 1° de la Legislatura. A ellos se suma Jorge Macri, ministro de Gobierno porteño. El intendente de Vicente López (en uso de licencia) cuenta con el respaldo de su primo Mauricio, el ex Presidente. También con el de la titular del partido, Patricia Bullrich.
En el PRO sostienen que es “inconcebible” llegar a las PASO con más de un candidato y de esa forma dividir votos.
Porque analizan que ese escenario divide el voto amarillo y favorece a Lousteau. Para el PRO (especialmente para Macri, Bullrich y María Eugenia Vidal) perder el Gobierno de la Ciudad a manos del radicalismo es una hipótesis imposible de digerir. Por estos días, los líderes de ese espacio digitan una presión concertada contra Rodríguez Larreta.
Macri y Bullrich repudian con ahínco el pacto político de Rodríguez Larreta con Lousteau. El fundador del PRO piensa que el alcalde porteño está dispuesto a ceder la CABA al radicalismo a cambio del apoyo de parte del aparato de la UCR nacional a su plan presidencial. El actual jefe de Gobierno niega esa concepción y sostiene que su predilección es por los candidatos del PRO, mientras continúa haciendo equilibrio.
En ese marco y sin definiciones, Larreta impulsó muchos nombres (los más nombrados) y no va a definir hasta el cierre de listas. Y es que así como Macri y Bullrich presionan, Larreta guardará bajo su manga la carta para estirar al máximo las indefiniciones y mantener el poder de fuego en las negociaciones.
