Para los poderosos del mundo y también de Argentina, la acumulación irracional, ilegal e ilegítima de riquezas no tiene límites. Por supuesto que los “negocios” que hoy más réditos generan son la usura y el narcotráfico. Primos hermanos que se retroalimentan en el submundo perverso del sistema financiero y de las guaridas fiscales, donde aparecen los fondos de la totalidad de las mayores riquezas de nuestro país y conocidos dirigentes políticos como el ex presidente Mauricio Macri.
Por Jorge Benedetti, Sociólogo
Siendo esto así, no podría ser de otra manera que hoy, en nuestro país y en todo el mundo, se busque “blanquear” los fondos del crimen organizado y para esto hay que ir “legalizando” el negocio del narcotráfico que ellos manejan.
De esta manera es lógico que en nuestro país, Gerardo Morales designe a su hijo como presidente de la planta productora de drogas, marihuana en este caso, más grande del continente, que la ex “orgullosamente bonaerense” María E. Vidal, diga que está bien criminalizar a un pibe del conurbano que fuma un porro y que –lógicamente- en su manera de razonar no es el caso de las “personas de bien” que viven en Barrio Norte, mientras que desde distintos ámbitos del Estado y de los sectores autodenominados “progresistas” del gobierno -obviamente con gran apoyo de los medios de prensa hegemónicos- se impulse un pensamiento “progresista libertario” tendiendo a la despenalización de las drogas.
Al respecto vale la pena hacer solo algunas consideraciones aisladas.
a) Cuando la ex gobernadora de Buenos Aires propone marihuana libre para los porteños de clase acomodada, el cantante Chano, afectado por una sobre dosis de dicha droga (hecho rápidamente ocultado por los medios), ataca con un arma a su madre, a los profesionales y a la policía que fue llamada para reducirlo, en medio de un brote psicótico producto de esta droga.
b) No es bueno olvidarse que la patente de la marihuana ha sido registrada en todo el continente, por la firma Monsanto (también dueña del glifosato), propiedad del usurero internacional George Soros.
c) Es de destacar que éste ha promovido una Comisión para la Legalización de las Drogas, presidida por Vargas Llosa e integrada por un selecto grupo de políticos del liberalismo en el continente (Cesar Gaviria y Ernesto Zedillo, entre otros).
d) No casualmente se realizan en nuestro país exposiciones, eventos y ferias, para promover la “industria del cannabis”, con gran publicidad y amplio apoyo mediático, señalándola “como futura promotora de empleos”. Escuchaste bien, no es el litio, las Pymes industriales, los gasoductos, la protección y explotación racional del Mar Argentino o el control del contrabando por la Hidrovia, lo que nos va a ayudar y dar trabajo a los argentinos. No, nuestra salvación está en la producción de marihuana.
MEZCLAR UN POQUITO DE VERDAD EN MEDIO DE GRANDES MENTIRAS
Lógicamente nos parece absolutamente razonable la producción del cannabis medicinal, pero no mediante la parodia de los “auto cultivos”, sino a través una planta estatal, con controles públicos cruzados, que garantice el uso razonable del cannabis medicinal, con recetas archivadas emitidas por profesionales que se hagan responsables.
Tampoco nos parece lógico criminalizar a un pibe por fumar o portar un porro, lo que es ridículo, si bien hay que hacer las campañas necesarias para mostrar que cada porro mata una cantidad de neuronas que no se recuperan jamás.
Pero hoy aparece un caso que estremece a toda nuestra comunidad. Una adicta de la provincia de La Pampa, con la complicidad de su novia, asesina brutalmente a su hijo de 5 años.
Valdría la pena escuchar en este caso qué dicen los progresistas libertarios acerca de la “libertad individual”.
Si yo voy contramano por la Avenida 9 de Julio seguramente seré detenido y sancionado como corresponde. El bien común limita “mi libertad individual”.
Si quiero viajar a EE.UU. o Europa, sin pasaporte (o sin visa), me expulsaran antes de entrar, coartando “mi libertad individual”.
Si tengo coronavirus e intento entrar en cualquier país de los mencionados u otros, seguramente se reprimirá “mi libertad individual” impidiéndome hacerlo.
Ahora, si soy un adicto, que no tengo conciencia de mis actos y constituyo un peligro para toda la comunidad, al punto de que me convierto en un potencial asesino, el poder judicial, como fue el caso de La Pampa, no escuchará ninguno de las alertas, pues “yo tengo libertad de hacer con mi cuerpo lo que quiero”.
Es decir, el bien común se ve subordinado a una supuesta libertad de convertirme en un asesino potencial… y real como en este caso.
El narcotráfico controla –por ejemplo- grandes zonas de la ciudad de Rosario, producto de que cuando era gobernada por los socios políticos de la Sra. Carrió en ese momento, dejaron que el sistema narco corrompiera todos los estamentos del Estado, la policía y la política.
Luego, mientras la Sra. Bullrich, cultora de la “mano dura” policial durante sus 4 años como responsable de la seguridad en nuestro país, no solo no hizo nada, sino que permitió que el sistema narco avanzara y consolidara el poder que hoy ostenta.
Valga decir que en estos dos últimos años, con pandemia y sin ella, el gobierno nacional solo ha realizado algunas medidas aisladas, pero no hay un plan integral para eliminar el delito y los carteles que controlan gran parte de esa ciudad, al igual que determinadas zonas de CABA y del Gran Buenos Aires especialmente.
Reitero, no estamos a favor de la criminación de un pibe pobre, pero sin dudas y en beneficio del bien común (y de estos chicos), debe limitarse el consumo con políticas de educación y seguridad, sin olvidar que el impulso al deporte, el arte y cualquier actividad religiosa, social o a favor del bien común, son herramientas fundamentales en el combate estratégico del delito y de las adicciones, en particular de este tipo.
Por supuesto que el control efectivo de las fronteras, lógicamente incluido el sistema del Río Paraná, Uruguay y de la Plata y el ataque a las grandes organizaciones narco criminales es fundamental.
Por último, un efectivo control del sistema financiero por donde INELUDIBLEMENTE se mueve el dinero del crimen organizado, es prioritario.
Lucio Abel fue asesinado por Soros, el sistema de lavado de fondos criminales, Morales, Vidal, la justicia corrupta e ineficaz de nuestro país, las ideologías progresistas libertarias y todos cada uno de los que hoy, desde la política, los gobiernos a todo nivel y los medios de prensa, proponen la legalización de las drogas.
Lo peor es que este asesinato –tristemente– no movilizará a nuestra comunidad lo suficiente para poner coto al sistema de la narco usura de la cual forma parte el poder real de nuestro país y del mundo. Es necesario que todos nos hagamos cargo.
Dios quiera que Lucio Abel pueda descansar en paz.
