En 1983 tuvieron un pico de presencia en el Congreso. Ahora juegan a varias puntas, pero con pocos resultados.
Si se compara la cantidad de diputados que consiguió con la vuelta de la democracia con los que tiene ahora, el sindicalismo peronista no es ni la sombra de lo que fue. En 1983, el bloque tenía en sus filas 47 diputados de extracción gremial comandados por un sindicalista, el petrolero Diego Ibañez. Hoy en la Cámara baja quedan 5 legisladores de origen sindical y, encima, alineados en tres sectores diferentes: dos responden a Hugo Moyano, uno a la CGT oficialista y los otros dos juegan con Sergio Massa.
Para las legislativas de este año la aspiración de los diferentes sectores sindicales era ubicar en las listas del oficialismo y de la oposición la mayor cantidad de dirigentes. Si hay que guiarse por los resultados, a Hugo Moyano y a Luis Barrionuevo la estrategia les resultó. Pero a la CGT oficialista le fue muy mal, lo que ya provocó una crisis en esa central y un realineamiento de sus sectores internos. Y en la central moyanista hay descontento por la alianza que el camionero selló con Francisco de Narváez.
En lugar expectante, es decir con chances reales de ser electo, sólo hay un candidato que responde a un gremio en la boleta del Frente para la Victoria en la Provincia. Es el abogado de SMATA Oscar Romero, quien va en el puesto 11 de la lista K. Dato: según se dice hasta no hace mucho Romero jugaba en su pago chico, la bonaerense Junín, para Sergio Massa.
El desaire para la CGT oficialista fue doble: había pedido más lugares no había propuesto a Romero sino a otros dirigentes.
Otros sindicalistas de esa central fueron tentados por Sergio Massa y van en la boleta del Frente Renovador. Es el caso de Héctor Daer (Sanidad), quien va en el puesto 11 de la lista. La decisión de Daer generó una profunda crisis en la CGT oficialista. ¿La razón? El metalúrgico Antonio Caló, el taxista Omar Viviani y otros dirigentes consideraron que sus miembros sólo podían jugar con el oficialismo.
Ahora, el sector de “Los Gordos” está con un pie afuera de esa central sindical. “No se puede creer que la preocupación en la CGT sea en qué lista va cada uno. La preocupación debería ser que el Gobierno sigue sin responder sobre nuestros reclamos”, dijo anoche Daer.
Pero en la lista de Massa hay muchos más dirigentes de extracción gremial y de diferentes sectores sindicales. Algunos, inclusive, provienen de sindicatos alineados con el kirchnerismo, como el metalúrgico Osvaldo Lobato, el dirigente de SMATA de Escobar Gabriel Ibarra y Hugo Alonso (UPCN).
La boleta del massismo también lleva a Fabián Alessandrini, adjunto de la CTA K provincial. Su postulación generó una crisis y el dirigente se tomó licencia.
Otro que coló tropa propia en las listas del Frente Renovador es Luis Barrionuevo. Un ejemplo es el estacionero Carlos Acuña, que va cuarto en la boleta de legisladores provinciales. “En las listas de las diferentes secciones electorales de la provincia van cerca de 12 candidatos a diputados que son de Gastronómicos. Y debemos llevar unos 70 candidatos a concejales en toda la Provincia”, contó Barrionuevo.
En su alianza con De Narváez, Moyano colocó a tres moyanistas en los primeros 9 lugares de la lista de diputados nacionales: Omar Plaini, Susana Laburu y Silvio Klein. También ubicó a Jorge Mancini como candidato a diputado provincial por la 3ª sección electoral, a Octavio Argüello a senador por la 1ª y a varios dirigentes de Camioneros como candidatos a concejales en diferentes ciudades.
Pero en el moyanismo no todos están de acuerdo en ir con De Narváez. Facundo Moyano, por ejemplo, proponía acordar con Massa. Ahora en agosto, con las primarias, se sabrá quién tenía razón.
FUENTE: Clarín
