Eduardo Duhalde y la conflictividad social en las calles llenaron de fantasmas a Néstor Kirchner, que decidió volver a volcarse en el PJ para espantarlos. Moyano ayuda y muestra poder. El retorno a la transversalidad quedaría en estado de espera.
Timonazo en el futuro de Néstor Kirchner. El ex presidente había decidido volver a las fuentes, apostar nuevamente a la transversalidad del 2003 para encarar la carrera hacia el 2011. Sin embargo, paradójicamente, el proyecto de ley de reforma política que impulsó su esposa al frente del gobierno lo obligó a alterar los planes.
A partir del anuncio, Eduardo Duhalde confirmó que batallará por la conducción del PJ bonaerense. La novedad lo obligó a Kirchner a rever los planes y volver a trabajar dentro del partido.
El patagónico había renunciado a la conducción del peronismo la tarde siguiente a las elecciones, pero la decisión nunca fue convalidada por la mesa de conducción. Finalmente, en la noche del martes, la mesa nacional no aceptó la dimisión y obligó a Néstor a seguir al frente del PJ.
Habrá que esperar para saber qué pasará con todos aquellos sectores no peronistas a los que Kirchner se había acercado nuevamente luego de los comicios. No verían con buenos ojos insistir con la estrategia pejotizadora.
Además de la amenaza de Duhalde, lo que motiva a Kirchner a volver a la conducción del PJ es la situación desbordada de protestas callejeras que encabezan sectores no afines al kirchnerismo. Es que dentro del Justicialismo el ex presidente podrá tener un terreno para negociar con el jefe de la CGT Hugo Moyano.
El camionero, rápido de reflejos, ya anunció una marcha para el 20 de noviembre en apoyo al gobierno nacional, para respaldar “el orden constitucional y el proceso democrático”. Lejos de tratarse solo de un acto de fidelidad, el gremialista mostrará capacidad de movilización y usará todas sus fuerzas para pedir que no obtengan personería gremial el sector de trabajadores del subte que puso en jaque a la ciudad los últimos días. También intentará enterrar rápidamente la derrota de sus alfiles en el mediático conflicto de Kraft.
El Diario Crítica de la Argentina afirma que a diferencia del “2008, cuando el kirchnerismo perdió la calle frente a la movilización de los sectores enrolados detrás de la Mesa de Enlace, esta vez el Gobierno no puede afirmar que enfrenta a grupos de la restauración conservadora que persiguen un clima destituyente. Por primera vez en mucho tiempo, la iniciativa la tienen organizaciones que desbordan por izquierda la política del oficialismo”.
La conflictividad social puede ser usufructuada por la experiencia de Eduardo Duhalde. “Es la histórica interna del PJ que tenemos que pagar todos los argentinos con peleas de poder y violencia en las calles. Lejos del misterio, es deber de la primera mandataria informar al Congreso de la Nación sobre los planes destituyentes y sus responsables; lo mismo que sobre las acciones llevadas adelante por sus ministros para evitar cualquier situación de conflicto”, afirmaron los líderes del Acuerdo Cívico y Social, Elisa Carrió (CC), Rubén Giustiniani (PS) y Gerardo Morales (UCR), en un comunicado conjunto.
Para colmo, en pleno escenario conflictivo, aparecieron “estrellas” mediáticas como Susana Giménez, Marcelo Tinelli o Mirtha Legrand reclamando un poco de orden. A Kirchner le aparecieron fantasmas por distintos frentes, e intentará despejarlos volviendo a recostarse sobre el PJ.
