Pese a las señales de unidad, en la CGT buscan condicionar a Moyano. Los "gordos" están cerca de volver, pero intentan limitar el poder del camionero. El kirchnerismo presiona por la continuidad, pero también comenzó a hacer sondeos por la candidatura del metalúrgico Antonio Caló.
El encuentro entre representantes de los diversos sectores internos de la CGT no llegó a definiciones tajantes sobre la renovación de la conducción en julio próximo, y se pasó a un cuarto intermedio hasta la semana próxima. Hubo algunas señales hacia la reelección de Hugo Moyano como secretario general, pero también se insinuaron estrategias destinadas a demorar el acuerdo final para negociar algunas condiciones con el jefe camionero.
Las señales más concretas del camino hacia la reelección de Moyano giraron en torno de la ratificación de la participación en el cónclave de varios de los principales dirigentes del sector de los "gordos", tal como se conoce al grupo que conduce gremios grandes que integraron el esquema de poder menemista.
Además de las presencias del mercantil Armando Cavalieri, del lucifuercista Oscar Lescano y del ferroviario José Pedraza, estuvo en la reunión Carlos West Ocampo, del sindicato de sanidad, considerado hasta ahora como el más reacio entre los "gordos" a acordar con Moyano.
Esas señales tuvieron como contrapartida el freno a una definición inmediata a favor de la reelección de Moyano que impusieron el propio Cavalieri y otro considerado "independiente", el metalúrgico Antonio Caló, a quienes los no moyanistas pretenden colocar en la secretaría adjunta de la central obrera.
Tanto Cavalieri como Caló explicaron que las decisiones de sus gremios deben surgir de la consulta interna y el consenso de las filiales del interior del país. "Tenemos todavía 60 días de tiempo -dicen que dijo Cavalieri-; apurar los tiempos en esta situación significa priorizar una actitud individualista por sobre la búsqueda de la unidad". La reunión gremial pasó a un cuarto intermedio. El nuevo encuentro se producirá en la sede de la UOM de Villa Lugano.
Algunos dirigentes "gordos" habían comentado con algún gesto de malestar lo que denominaron "intensas presiones" del Gobierno sobre los sindicatos para conseguir la ratificación de Moyano al frente de la CGT, y la intención de discutir en relación con esa eventual ratificación la constitución de una "mesa chica" que modere el "estilo personalista de conducción y diálogo con la Casa Rosada" del camionero. También la citada incorporación de Caló como secretario adjunto en el nuevo período de 4 años, pese a que el moyanismo ya dio pruebas de que pretende que se mantenga en ese cargo a José Luis Lingeri, el anfitrión del encuentro.
Un miembro de la CGT aliado a Moyano aceptó que las tratativas son rígidas. “Están pidiendo a Caló como secretario adjunto. No creo que Hugo tenga problemas en ceder a Lingieri y aceptar a Caló en ese puesto. Pero lo que no quiere es que le vacíen el Consejo Directivo, que es lo que promueve Barrionuevo”.
La misma fuente agregó que el camionero quiere “que le mantengan a (Julio) Piumato, (Omar) Viviani y a (Juan Carlos) Schmidt en el Consejo. Ésa es su base”.
Se comentó la necesidad de que Moyano deje de avanzar sobre los encuadramientos sindicales de los trabajadores, un problema que estaba en subtexto del planteo de Cavalieri sobre la necesidad de conseguir el consenso de los dirigentes de los gremios de base de su federación.
En tanto, Moyano intenta activar la CATT (Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte) y tenerla bajo su control. La CATT reúne a Camioneros, UTA, La Fraternidad, taxistas, portuarios y marítimos. En algún momento se especuló que Moyano recrearía la CATT como refugio en caso de perder la CGT. La fuente moyanista lo desmiente. “La constitución de la CATT se hará antes del Confederal de la CGT. Hugo va a tener un lugar preponderante en la conducción, pero el que quedará a cargo va a ser Viviani”. En ese caso, Moyano iría por todo: la CATT y la CGT.
La estrategia en la que trabajan los opositores para debilitarlo es estirarle el plazo del Confederal para septiembre, cuando –suponen– “El Negro va a estar más desgastado”. Aunque algunos, con un sustento más conspirativo que real, intuyen que será por el crimen del camionero santafesino Abel Beroiz, otros fundamentan la incidencia económica: la inflación se disparará y el 19,5% que marcó Moyano como tendencia en las paritarias quedará invalidado.
Justo esta semana, Caló está discutiendo con las cámaras empresarias un aumento en torno del 30 por ciento. Tiene la intención de llevar el salario del peón metalúrgico de 1.200 a 1.600 pesos. Frente a la cesión del 12% de los empresarios, las seccionales obreras del interior ya se declararon en “alerta y movilización”.
Compañero de trabajo de Lorenzo Miguel en Pirelli, también su sucesor en la UOM, Caló espera. Si pedían por él como secretario adjunto, ese puesto ya lo obtuvo. De acá a julio, tiene tiempo para ir por el trono mayor.
CALÓ, EL PLAN “B” DE LOS KIRCHNER
El oficialismo presiona por la continuidad de Hugo Moyano en la CGT, pero también, en forma discreta, comenzó a hacer sondeos con los secretarios generales de los gremios para la ejecución de un plan B: la candidatura del metalúrgico Antonio Caló para la jefatura de la central obrera.
Caló ya fue proclamado de oficio por el sector “independiente” para el cargo de secretario adjunto en la futura CGT para moderar “el personalismo” de Moyano.
Sin embargo, tras la resistencia de los Gordos y el boicot del gastronómico Luis Barrionuevo para avalar la reelección del camionero, el Gobierno, a través del Ministerio de Trabajo, empezó a hacer consultas a 60 gremios para pulsar si Caló puede ser la pieza clave para una futura conducción unificada.
Caló conduce la UOM desde 2004. La revitalización de la industria volvió a situar a su gremio entre los más poderosos, con 230 mil afiliados. Tiene además la simpatía del matrimonio presidencial: fue recibido en Puerto Madero por Kirchner en febrero, incluso antes que el propio Moyano. Durante su mandato, lo había recibido cuatro veces. Y es uno de los candidatos más firmes para ocupar la secretaría gremial del nuevo PJ.
BARRIONUEVO
Barrionuevo no participó en la reunión ni lo hará en el futuro, pero se ocupó de “calentarle la cabeza” al resto de los gremios durante toda la semana para tensar la cuerda contra Moyano. “Yo ya hice lo que tenía que hacer –dice Barrionuevo a sus íntimos–, más no puedo. En esto, estoy jugando gratis”.
En público, dice que no pretenden más que la caída de Moyano. El moyanismo lo respeta: “A Luis nunca hay que darlo por muerto”.
En la reunión no se planteó, pero sigue flotando, la idea de algunos de atrasar el congreso cegetista de julio para dar tiempo a que el gastronómico Luis Barrionuevo revise la actitud del sector que lidera de oponerse a cualquier arreglo con Moyano.
