El ex hombre de confianza de Karina Milei dejó la Jefatura de Gabinete antes de enfrentar la ofensiva parlamentaria que buscaba interpelarlo. La semana clave que podía terminar con su salida finalmente quedó atrás. Cómo continuará la agenda del Congreso tras la baja del tratamiento sobre la situación de Manuel Adorni
El escenario parlamentario comenzó a modificarse luego de la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete, después de meses en los que La Libertad Avanza (LLA) utilizó su posición en el Congreso para frenar los pedidos opositores que buscaban citarlo y exigirle explicaciones. La renuncia del funcionario, que quedó envuelto en cuestionamientos por su situación patrimonial y por sus respuestas ante los legisladores, abrió una nueva etapa en ambas cámaras, que ahora reordenan sus prioridades en medio de una actividad reducida por el Mundial de fútbol.
En paralelo, la salida de Adorni obligó al oficialismo a recalcular su estrategia parlamentaria y política. En ese contexto, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, prepara una serie de encuentros con legisladores aliados para ordenar la tropa libertaria y reforzar el vínculo con los bloques que acompañan al Gobierno en el Congreso. La intención es contener las diferencias internas y definir una hoja de ruta para la nueva etapa sin el exjefe de Gabinete como eje de conflicto.
El jueves anterior, el oficialismo en el Senado dejó sin efecto la sesión en la que el interbloque Popular y el PRO pretendían avanzar con dos pedidos de interpelación contra Adorni. De esa manera, el entonces jefe de Gabinete consiguió postergar una semana la comparecencia que finalmente parecía inevitable.
Los proyectos para convocar al ministro coordinador habían quedado previstos para el 1° de julio en la comisión de Asuntos Constitucionales. «Hay que ver si llegamos al miércoles», comentaban desde el sector oficialista cuando analizaban si LLA todavía tenía margen para bloquear las citaciones.
Desde la oposición realizaban sus propias cuentas. «LLA tiene seis votos puros, nosotros también y completan siete de un arco diverso. Me da la impresión que hay once votos seguros y trece posibles», calculaba un dirigente peronista, contemplando respaldos provenientes del PRO, sectores radicales y espacios provinciales.
Con ese panorama, el futuro legislativo de Adorni parecía comprometido en la Cámara alta, aunque el bloque conducido por Patricia Bullrich consiguió retrasar el avance. Algunos dirigentes incluso evaluaban que la estrategia podía haber terminado dejando al exfuncionario más expuesto.
En Diputados, en cambio, el oficialismo mantenía mayor confianza. Durante la última sesión, legisladores libertarios llegaron a entonar «no se va, Adorni no se va» en respaldo al jefe de Gabinete. Allí, los pedidos de interpelación habían sido girados para el martes 30 de junio a la comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por LLA.
Dentro de esa comisión, la oposición analizaba que la combinación entre los integrantes de Unión por la Patria, Provincias Unidas, un radical y dos representantes del PRO podía alcanzar los votos necesarios para emitir dictamen.
A diferencia del Senado, los aliados parlamentarios del Gobierno habían mostrado hasta entonces una postura más tolerante frente a las controversias protagonizadas por Adorni. Tanto el PRO como el radicalismo y los bloques provinciales habían impedido la sesión impulsada por la oposición para acelerar el tratamiento de las interpelaciones. Desde una bancada cercana a un gobernador del interior sostenían que «el que lo quiera sacar, es funcional al Gobierno».
Sin embargo, antes del fin de semana, mientras crecían los rumores sobre la salida del jefe de Gabinete, Mauricio Macri endureció su postura y fijó posición frente al tema. «El PRO va a votar por la interpelación de Adorni en ambas Cámaras», anunció ante militantes en Mar del Plata. El desenlace del exfuncionario terminó llegando también desde el sector que hasta ese momento había sido un aliado clave del oficialismo.
La agenda pendiente del Congreso
Con la salida de Adorni fuera del centro de la discusión, la conducción libertaria busca ahora recuperar iniciativa y evitar que las tensiones internas condicionen la actividad legislativa. Por eso, los próximos movimientos de Karina Milei con los representantes parlamentarios serán claves para ordenar posiciones y garantizar acompañamientos.
En el Senado, desde sectores de LLA señalaban que la intención era convocar a una sesión durante la semana del 9 de julio. Entre los proyectos pendientes quedó la iniciativa de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que formaba parte del temario de la jornada que finalmente no pudo realizarse.
«Si tienen ganas de acelerar, también podrían tratar Super RIGI», indicaban desde el entorno oficialista sobre el proyecto que ya había obtenido media sanción en Diputados.
La iniciativa sobre propiedad privada estaba cerca de obtener dictamen, según consideraban desde el oficialismo y sus aliados, que confiaban en contar con los votos suficientes para aprobarla.
El peronismo, en cambio, rechaza el proyecto impulsado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Mayans había advertido tras la sesión caída que si la norma avanzaba «nos puede dejar sin país», porque «otros Estados podrían comprar tierras aquí».
Por otro lado, la comisión de Acuerdos tendrá dos jornadas de audiencias públicas, el 30 de junio y el 1° de julio, donde expondrán 27 postulantes a cargos judiciales, entre jueces, camaristas y defensores.
En la Cámara de Diputados, mientras tanto, no aparecen nuevas sesiones en el horizonte cercano, según confirmaron desde el bloque oficialista. El proyecto de ley de Lobby, que había ingresado junto al Super RIGI, perdió impulso por la falta de acompañamiento de los aliados.
