Con reuniones contrarreloj, Diego Santilli lidera las negociaciones con gobernadores para garantizar apoyo legislativo a las reformas laboral y tributaria, mientras el Ejecutivo redefine alianzas y recompone su mapa de poder.
A menos de dos semanas del cierre del período ordinario en el Congreso, la Casa Rosada profundizó su estrategia para asegurar los votos que le permitan aprobar el Presupuesto 2026 y avanzar en las reformas laboral y tributaria durante las sesiones extraordinarias. En ese marco, el ministro del Interior, Diego Santilli, se convirtió en el principal articulador político del Gobierno.
Este lunes, Santilli mantuvo reuniones clave con los gobernadores Leandro Zdero (Chaco) y Alberto Weretilneck (Río Negro), quienes mostraron predisposición para acompañar tanto la ley de gastos como los cambios estructurales que impulsa el Ejecutivo. Según confirman desde Balcarce 50, esa misma postura se replicó en una docena de encuentros previos, donde los mandatarios provinciales acercaron sus pedidos a cambio del apoyo legislativo.
La llegada de Santilli, tras la salida de Guillermo Francos, consolidó además una vía única de diálogo entre Nación y las provincias, pese a las turbulencias que generan las tensiones internas entre Karina Milei y Santiago Caputo.
Uno de los primeros gestos solicitados por Santilli fue un diagnóstico de la situación fiscal que administra Luis «Toto» Caputo. Aunque el ministro de Economía advirtió que los recursos son escasos, realizó cálculos para conceder beneficios específicos a los gobernadores. Un ejemplo fue el acuerdo firmado con Gustavo Sáenz (Salta) para agilizar exportaciones de empresas locales, apoyo que derivó en movimientos dentro del Congreso: legisladores como Javier Noguera (Tucumán) y los catamarqueños Fernando Monguillot, Claudia Palladino, Fernanda Ávila y Sebastián Nóblega confirmaron su pase al bloque Innovación Federal. El espacio ya contaba con representantes de Misiones, Tucumán y Salta, y podría ampliarse si Rolando Figueroa (Neuquén) suma una banca tras su reciente reunión con Santilli.

Otro frente de negociación se abrió con Ignacio Torres (Chubut), quien asistió dos veces a la Casa Rosada la última semana. En paralelo a la bilateral formal, mantuvo un encuentro reservado con un asesor presidencial de su confianza. El mandatario del PRO busca eliminar las retenciones al petróleo convencional y, según trascendió, recibió señales positivas que podrían oficializarse en breve.
En tanto, desde la Casa Rosada apuestan a destrabar acuerdos con Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), quienes requieren aval nacional para gestionar endeudamiento y convenios internacionales. En el Ejecutivo dan por descontado el apoyo de Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) y Claudio Poggi (San Juan), con quienes se tejieron entendimientos durante el proceso electoral.
El panorama es distinto para Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego), quienes mantienen una postura abiertamente crítica hacia la administración libertaria.
A pesar de la tensión inicial -incluido el inesperado recorte de competencias a Interior vía Boletín Oficial-, Santilli dejó en claro que su rol no es quejarse, sino «colaborar», y busca exhibir el respaldo de casi veinte gobernadores como prueba de su efectividad política. Los Milei evalúan devolver áreas estratégicas al Ministerio del Interior. La Secretaría de Ambiente, Turismo y Deportes sería dividida, y Deportes quedará bajo conducción de Santilli, junto con el RENAPER, reforzando su protagonismo dentro del esquema nacional.
