En los últimos días, mientras radicales como Alfonsín, Cobos y Sanz analizaron los reclamos contra el Gobierno; en otra cumbre de la Convención Nacional se manifestaron diferencias internas. La salida crítica de Hipólito Solari Yrigoyen.
Aunque el disparador fue el debate en torno al federalismo en la Argentina, el cónclave radical del viernes, en La Plata, giró en torno al análisis del mensaje que enviaron al Gobierno en particular y a la dirigencia política en general, los cientos de personas que se movilizaron el jueves.
Ordenados por el presidente del partido, Mario Barletta, los tres referentes que se disputaron la candidatura presidencial el año pasado, Ricardo Alfonsín, Julio Cobos y Ernesto Sanz, además de un grupo de legisladores e intendentes, advirtieron sobre la necesidad de tender puentes de diálogo entre las diferentes fuerzas afines y avanzar en la construcción de una alternativa que dé respuestas a la sociedad.
“La sociedad le dijo basta a la soberbia y el autoritarismo. La gente descargó su bronca contra las actitudes del gobierno, pero también nos habló a nosotros”, indicó Barletta. Por su parte el ex vicepresidente dijo que “fue la expresión de una sociedad que se cansó, que no tolera que la quieran asustar. Una sociedad que nos demostró que es pensante y no destituyente y que envió un mensaje tanto al oficialismo como a la oposición”, apuntó Cobos. Para Alfonsín, la del jueves fue una movilización espontánea en la que no hubo un único reclamo sino que “coincidieron en cuestiones básicas como el respeto a las instituciones y la mayor predisposición al diálogo”. Sanz, indicó que el radicalismo “escuchó con humildad” el reclamo de parte de la sociedad.
No sólo la cúpula radical se dio cita en el Colegio de Abogados platense, también los extrapartidarios Alfonso Prat Gay y María Eugenia Estenssoro de la Coalición Cívica y el senador Jaime Linares del GEN fueron parte del convite. Como los radicales, ellos también advirtieron que el mensaje fue para oficialismo y oposición.
CAMBIOS EN LA CONVENCIÓN
Hipólito Solari Yrigoyen, titular de la Convención Nacional, pidió licencia por enfermedad, a la vez que envió un mensaje al titular del Comité Nacional, Mario Barletta, a quien le recrimina diluir la identidad del partido en diálogos con sectores lejanos a sus lineamientos.
Mientras la plana central del partido estaba en La Plata, el Consejo Federal de la Convención sesionó en la sede de la calle Alsina y analizó un documento crítico elaborado por Federico Storani. Un delfín del ex ministro del Interior, Carlos Martín, quien había asumido como vicepresidente quedará al frente del congreso del radicalismo en lugar de Solari Yrigoyen.
En el conflicto se cruza la demora de Barletta en llamar al plenario de la Convención para nombrar una nueva conducción, ya que la actual caduca el 3 de octubre.
A Barletta, los opositores le endilgan haber hablado de “libertad de acción” para el armado de listas en 2013. Y culpan a Gerardo Morales, el alfonsinista que motorizó la cumbre platense, de minar la incipiente unidad en la Provincia.
