Se reunirá el sábado. El único punto consensuado es aceptar la decisión nacional.
Son momentos de definición en la UCR y, por el peso específico del partido centenario, en todo el arco opositor. El 14 de marzo se realizará la esperada Convención Nacional radical en la que se tratará de definir el sistema de alianzas electorales. Todo indica que allí se impondrá la convocatoria a una gran PASO de toda la oposición, aunque todavía no está claro cómo se instrumentaría y mucho menos si Mauricio Macri y Sergio Massa aceptarían. Hermes Binner, por caso, que todavía es el principal aliado del radicalismo en fallido Frente UNEN, sostiene que no se sumará a ese frente.
El próximo sábado, siete días antes del encuentro nacional, se llevará a cabo la convención boina blanca de la provincia de Buenos Aires. Aunque el comité bonaerense está bajo el dominio de Ricardo Alfonsín, que ha expresado varias veces su rechazo a una posible alianza con el macrismo, fuentes de la UCR de esa provincia le dijeron a Tiempo que son varios los sectores que pujan por un acuerdo con el PRO. Son en especial algunos de los 18 intendentes que conserva el radicalismo en el principal distrito del país.
En este escenario, el único punto consensuado entre los radicales bonaerenses es que la cumbre del sábado tendrá fumata blanca asegurada en una cuestión: que la UCR de esa provincia acatará la decisión que tome la Convención Nacional.
La situación es confusa. Desde el alfonsinismo aseguran que seguirán pregonando que "no quieren" una primaria "ni con Massa ni con Macri", aunque aceptan que la batalla nacional está perdida. Por otra parte, remarcan que prácticamente ningún radical bonaerense está dispuesto a disputar en unas PASO con el FR, ya que corre riesgo de perder incluso la chance de competir en la elección nacional porque Massa tiene una estructura importante en la provincia y candidatos en casi todas las intendencias. Por eso, de confirmarse lo que ya todo el mundo da por sentado que surgirá de la Convención Nacional, lo único aplicable sería un acuerdo con el PRO, algo que parecía impensable y la posibilidad que más ha rechazado Alfonsín. "Nuestra vocación es mostrar que no vamos a romper el partido", dicen cerca del diputado, aunque la realidad parece mostrar que la "libertad de acción total", algo parecido a un quiebre "consensuado", se está dando de todos modos y nadie parece poder detenerla.
