Elisa Carrió es víctima de dolores cervicales que le provocan mareos. Estuvo internada y utilizó un cuello ortopédico. Hoy se recupera en la quinta de una amiga. Resabios de una dura campaña electoral.
Los intensos dolores en las cervicales acompañan a la líder de la Coalición Cívica desde hace años. Pero por momentos regresan y la asustan. El viernes 14, antes de su última aparición en público, la chaqueña se sinceró frente a su entorno: “Vamos a apurarnos muchachos que me duelen muchísimo las cervicales y me empezó el cosquilleo en el brazo”.
Hacía algunos días que le costaba caminar debido a los mareos, las nauseas y los picos de presión. Luego de uno de esos “ataques”, Carrió se comunicó con su médico de cabecera para que la atendiera. Tras revisarla, el médico le recomendó: “Tenés que parar, aflojá un poco porque si no te recuperas bien se puede agravar”.
Estas palabras hicieron mella en el ánimo de Lilita, que desapareció de la escena política y mediática. Hoy intenta, de a poco, recuperar la salud, que se vio agravada tras las elecciones y los enfrentamientos con Margarita Stolbizer. Desde su entorno, dicen que el bajón que sufre la diputada electa: “Viene de una campaña muy dura y de internas fuertes en el partido. Lilita es una mujer sensible y está poniendo en el cuerpo la tensión y el desgaste que sufrió. Siempre que se pone mal, somatiza”.
Para lograr la ansiada tranquilidad, la líder de la CC abandonó su departamento de Recoleta y por estos días descansa en la quinta de una amiga. Pero antes, estuvo internada en una clínica por los fuertes dolores y mareos, según comentó Silvia Marceillac, colaboradora cercana a la chaqueña. “Estaba tan molesta que decidieron internarla. Tenía dolores fuertísimos en el brazo derecho y se asustó. Ahora está haciendo rehabilitación en la casa de una amiga, lejos de Buenos Aires”, sostuvo.
Los doctores le recomendaron usar un cuello ortopédico para mantener las cervicales lo más firmes posibles, aunque Carrió se resise a usarlo. Hoy está abocada a la recuperación, toma miorrelajantes para calmar los dolores y evita moverse. Desde su entorno dicen que tiene para “diez días mínimo”.
No es la primera vez que la diputada electa sufre en el cuerpo las presiones de la vida política. Antes de viajar a Disney con sus hijos, estuvo una semana en cama con fiebre y fuertes dolores de estomago. Por estos días, también sufrió una infección en el pie que le impedía caminar. Para algunos, estaba somatizando los meses de la dura campaña electoral.
