Dando por tierra todo tipo de especulaciones, el jefe de Gabinete Alberto Pérez, confirmó que el gobernador bonaerense buscará la renovación de su mandato. Alineado con el kirchnerismo, Scioli abandona la intención presidencialista para subirse a la carrera por la gobernación.
Dejando de lado cualquier sueño presidencialista, el gobernador bonaerense Daniel Scioli, a través de su jefe de Gabinete Alberto Pérez, confirmó que en el 2011 irá por un nuevo mandato al frente de la provincia.
“Voy a decirlo sin vueltas para que se terminen las especulaciones: el proyecto del gobernador es ir por la reelección”, afirmó el funcionario, y de esta forma descartó que el mandatario provincial tenga pensado usar su cargo como “trampolín” para otra cosa.
Además, el jefe de gabinete aprovechó la ocasión para desterrar cualquier tipo de rumor de separación con el gobierno nacional, aclarando que la decisión de Scioli se enmarca dentro del proyecto kirchnerista, y por lo tanto, contaría con el acompañamiento del ex presidente.
Justamente, el anuncio hecho por Pérez tiene como uno de sus principales objetivos terminar de alinear al gobernador bonaerense con el kirchnerismo. Una estrategia que el ex motonauta considera necesaria debido al consabido déficit provincial, al cual no cree poder sortear sin un fuerte apoyo desde el Ejecutivo Nacional.
Asimismo, el mensaje no sólo busca satisfacer al ex presidente Néstor Kirchner sino también desalentar a aquellos sectores cercanos a la Gobernación que buscan un alejamiento entre ambos políticos.
Pero al mismo tiempo, con este “lanzamiento” Scioli deja de ser visto como una amenaza por aquellos correligionarios que tienen en la mira el sillón presidencial y se suma a la carrera por la gobernación.
Cabe destacar que dentro del peronismo son varios los candidatos que persiguen el mismo objetivo.
En principio, quien ya hizo pública su intención fue el ex jefe de Gabinete y actual intendente de Tigre, Sergio Massa. El funcionario reunió a algunos de los intendentes más críticos del kirchnerismo como Cristian Breintestein, de Bahía Blanca; Juan Pablo de Jesús, de La Costa, y el platense Pablo Bruera -tildado de “traidor”-; con la velada intención de construir una nueva opción al PJ oficialista.
Por otra parte, la propia Hilda “Chiche” Duhalde tampoco descartó una posible candidatura, y en una entrevista afirmó que, de darse las condiciones, se presentaría para la Gobernación.
Otros nombres que se vislumbran son el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que hace tiempo posterga su proyecto provincial; y el sindicalista Hugo Moyano, que en estos días lanzó su propia corriente política con el objetivo de reafirmar su base de poder.
IMAGEN DESGASTADA
Cabe preguntarse qué posibilidades puede llegar a tener Scioli de ser reelecto. Lo cierto es que producto de la crisis y de su férreo alineamiento K, la imagen del gobernador bonaerense no pasa por su mejor momento.
La estrategia postelectoral ha sido volcarse a la gestión con ahínco y reforzar el diálogo con diversos sectores, aliándose fundamentalmente con los intendentes del conurbano.
Pero aunque el gobernador apuesta a un “repunte” en la imagen del kirchnerismo, su apoyo incondicional le puede costar caro.
Por ahora es criticado duramente por los sectores productivos, que planean para mañana una marcha de protesta a La Plata y que no le perdonan el desplazamiento de Emilio Monzó en la cartera de Asuntos Agrarios ni la Reforma Impositiva que impulsa. Al mismo tiempo debe enfrentar los crecientes reclamos municipales, la amenaza de los “patacones” que sobrevuela su gestión –y que él se apura en desmentir- y el panorama de una oposición más fuerte en la Legislatura provincial.
Habrá que esperar a ver cómo logra sortear hasta fin de año el rojo de las cuentas y la crisis social y económica que las acompaña, para poder evaluar cabalmente el daño que la coyuntura -y las decisiones políticas tomadas- dejarán en su imagen de candidato.
Por Laura Elisandro
