Arranca la discusión por el reparto del poder interno que el radicalismo definirá en diciembre. Se adelanta una probable interna de 2015 entre dos presidenciables. Sanz quiere ser el jefe del partido y el ex vicepresidente prefiere a Alfonsín.
A fuerza de masticar derrotas durante largos años, los dirigentes del radicalismo juran que han escarmentado con algunos principios elementales. Dicen, por caso, que con la buena performance lograda por el frente UNEN en la Ciudad descubrieron la importancia del uso de las primarias abiertas para ganar visibilidad política y electoral. Creen también que el partido debe dejar de amurallarse y establecer alianzas con espacios afines, como el socialismo, para convertirse en una alternativa real al poder kirchnerista.
Pero la vocación por la interna está en su sangre. Y si bien todos coinciden en que la candidatura presidencial de la UCR deberá dirimirse dentro de dos años en las PASO junto con las postulaciones de sus eventuales socios, la carrera hacia 2015 entre los dos aspirantes del partido, los mendocinos Julio Cobos y Ernesto Sanz, ya arrancó con el reparto de poder doméstico.
Esta semana arrancarán las negociaciones por la presidencia del Comité Nacional y los cargos en el Congreso, que deberán definirse el mes próximo. Será en una reunión convocada por el ex vicepresidente y en la que participarán Sanz, Ricardo Alfonsín, Gerardo Morales, Mario Negri y Oscar Aguad.
Sanz ya dijo abiertamente que buscará quedarse con la jefatura de la UCR, cargo que ocupó entre 2009 y 2011. Tiene chances de concretarlo porque estaría cerca de reunir la mitad de los 96 votos que precisa de los delegados. En su entorno cuentan que va por la revancha porque su adversario en esta disputa es Alfonsín, ante quien bajó su candidatura presidencial en 2011 para no perjudicar a la fuerza.
Pero Cobos, que no busca un puesto partidario, desaprueba esa decisión. Considera que la conducción del radicalismo no puede estar en manos de un dirigente anotado también en la pelea mayor y, aunque no lo dice públicamente, podría respaldar al hijo del ex Presidente.
La jefatura de la UCR es un puesto clave para el posicionamiento interno. Quien suceda al santafesino Mario Barletta, al frente del partido hasta el 13 diciembre, tendrá mayor peso e incidencia en las decisiones de la fuerza. Sanz buscará que el sillón partidario sea la plataforma de su proyecto presidencial y Cobos teme que desde allí se compliquen sus propios planes.
Envalentonado por el amplio triunfo obtenido en Mendoza en los últimos comicios, el ex vice convocó a una reunión para esta semana con el afán de imponer su postura y encontrar un candidato que exprese el consenso y el equilibrio. Si no lo lograra, entonces blanquearía su respaldo a Alfonsín.
Desde el alfonsinismo aún guardan silencio sobre la postulación de su jefe político pero aprovechan para cuestionar a Sanz y emparentarlo con el sector de la derecha partidaria. Los laderos de Sanz devuelven las gentilezas afirmando que el radicalismo necesita conducción para construir un frente opositor con chances de llegar a la Casa Rosada, y entre otras cosas, frenar el drenaje de intendentes bonaerenses a las filas de Sergio Massa.
Pero no será esa la única negociación. Para la sesión preparatoria del 4 de diciembre deben designarse a los titulares de los bloques de senadores y diputados nacionales, además del vicepresidente segundo de la Cámara baja, que por ser la segunda fuerza nacional le sigue correspondiendo a la UCR. Cobos cuenta con amplia consenso para ocupar este último puesto, que le daría visibilidad nacional. Ese escenario le despejaría el camino a Negri para quedarse al frente de la bancada, dado que el ex vice respalda a Aguad. Morales, en tanto, no encontraría resistencias para volver a la jefatura del bloque del Senado.
Fuente: El Cronista
