Apaciguar la fragmentación. Resolver las candidaturas sin lidiar con tantos egos. Potenciar los armados electorales. Los espacios de la oposición acumulan argumentos para promover la competencia en las primarias abiertas y simultáneas de este año, un escenario que de confirmarse sería muy diferente al de 2011, cuando esa instancia funcionó prácticamente como una general anticipada. Paradojas de la política, el kirchnerismo volvería a prescindir del sistema que impulsó: todo quedaría librado, otra vez, a la decisión de Cristina.
A tono con los reacomodamientos en el arco opositor, y en medio de debates internos y pujas sobre eventuales alianzas en la mayoría de los espacios, las primarias aparecen como una eventual instancia de resolución de las discusiones que asoman y para una parte directamente como una “necesidad” para no repetir el resultado fallido de 2011, más allá de que en este caso será una elección legislativa y con una coyuntura distinta para el oficialismo. A poco más de siete meses -serán el 11 de agosto- la mayoría se muestra dispuesto mientras avanza la rosca de los posibles acuerdos, aunque habrá que esperar al otoño para las definiciones concretas.
“Desde la UCR pueden ser utilizadas mucho más que en 2011. Es una buena manera de dirimir las legítimas aspiraciones de los diferentes actores , si no hay acuerdo previo”, estimó Mario Barletta, titular del radicalismo. “Nosotros somos criticados por excesivos internismos, así que estamos acostumbrados”, agregó. Un sector del partido volvió a acercarse al Frente Amplio Progresista de Hermes Binner, y comenzó a fogonear una eventual interna entre Ricardo Alfonsín y Margarita Stolbizer para definir la primera candidatura a diputado en la provincia de Buenos Aires. En el FAP las discusiones sobre un acuerdo con la UCR dominan los encuentros en ese distrito y en Capital, sin saldarse, por lo que no confirman ni descartan nada pero elogian el sistema de primarias abiertas. “ Fue un error haber subestimado las PASO: hubo una gran concurrencia y tuvo un efecto importante para instalar candidaturas”, reconoció Stolbizer , líder de GEN, y adelantó: “Este año trabajaremos con la vista puesta en estas internas”. En la Ciudad, tanto por la UCR como por el FAP se anotan varios postulantes, y esa instancia aparece al menos por ahora como para postergar discusiones. Incluso Pino Solanas, motivo de discordia entre los dos espacios, se mostró dispuesto a armar un “gran frente” con fuerzas afines y competir en la primaria.
Desde el peronismo disidente y el macrismo también se pronunciaron a favor de confluir en las primarias. “Son necesarias, funcionan como ordenadoras de los partidos. Siempre vamos a estar dispuestos a participar, en el marco de la unión que proponemos y esperan todos los bonaerenses”, adelantó Francisco De Narváez. “Llegó el momento de hacer lo que decía el General: primero la patria, después el movimiento y luego los hombres. Lo mejor que podemos hacer los hombres por el bien de la patria es fortalecer el movimiento con listas compartidas y no ir cada uno por afuera”, coincidió Federico Pinedo, del PRO. Para una eventual interna en la provincia de Buenos Aires comenzaron a acumularse los posibles nombres: De Narváez, el radical Gustavo Posse, el peronista disidente Jesús Cariglino, el candidato macrista (Carlos Melconián o Guillermo Montenegro, si Gabriela Michetti mantiene su negativa) y Adolfo Rodríguez Saá.
Para el kirchnerismo, otra vez, las primarias funcionarán como un anticipo de la elección general. “Se va a replicar el mecanismo del año pasado. La lista de diputados nacionales la define Cristina y también la de legisladores provinciales, con acuerdos con los gobernadores. En los distritos sí puede haber disputas”, estimó un legislador oficialista al tanto de los armados electorales.
Fuente: Diario Clarin
