El fallo fue emitido por el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, que halló al ex presidente de facto culpable por delitos cometidos en Campo de Mayo. En su alegato final el condenado dijo que sus enemigos "no eran ni demasiado jóvenes ni idealistas" y que "fue una guerra".
El dictador Reynaldo Bignone fue condenado a la pena de 25 años de prisión por su responsabilidad en crímenes de lesa humanidad cometidos en la guarnición militar de Campo de Mayo durante la última dictadura y deberá cumplirlos en una cárcel común. La decisión fue tomada por el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín en el primer veredicto contra el último presidente del proceso, quien se encuentra procesado con prisión preventiva y ya cumple arresto en el penal de Marcos Paz.
"Los delitos que se condenan son de lesa humanidad y la condena debe ser llevada a cabo en un establecimiento del Servicio Penitenciario Federal", señaló el tribunal en el cierre del juicio que se desarrolló en la sociedad de fomento José Hernández de la localidad de Florida.
Además de Bignone, el veredicto también condenó al ex titular del Comando de Institutos Militares, Santiago Riveros, a 25 años de prisión, lo mismo que al ex jefe de inteligencia, Fernando Verplaetsen. Riveros ya tiene una sentencia anterior de cárcel perpetua por el asesinato del militante comunista, Floreal Avellaneda, mientras que Verplaetsen cuenta con otra condena de 25 años de cárcel por la misma causa.
Los jueces Marta Milloc, Héctor Sagretti y Daniel Alberto Cisneros consideraron a Bignone "coautor penalmente responsable de allanamientos ilegales; del robo agravado por el uso de armas; privación ilegítima de la libertad agravado por el uso de violencia y amenazas; y la imposición de tormentos agravados" durante 1976 y 1978 en el centro clandestino de Campo de Mayo.
En tanto, el ex director de la escuela de infantería de Campo de Mayo, Jorge García, recibió 18 años de prisión; el ex jefe del batallón de inteligencia 601 del Ejército, Carlos Tepedino, fue condenado a 20 años; y el ex director de la Escuela de Servicios para Apoyo de Combate "General Lemos", Eugenio Guañabens Perelló, a 17 años. El ex comisario de Bella Vista Germán Montenegro fue absuelto.
Bignone asumió la presidencia del régimen en 1982, pero en 1976 era director del Colegio Militar dentro de Campo de Mayo, que funcionó como centro ilegal de detención y torturas. El represor, de 81 años, estuvo a cargo de la transición hacia la democracia tras la derrota de su predecesor, Leopoldo Galtieri, en la guerra de Malvinas: fue presidente de facto entre el 2 de julio de 1982 y el 10 de diciembre de 1983, fecha en que le entregó el mando al radical Raúl Alfonsín, y fue beneficiado por los indultos del ex presidente Carlos Menem.
PALABRAS FINALES
El último titular de la Junta Militar, Reynaldo Bignone, habló en el Tribunal: "La lucha contra el terrorismo en los 60 y en los 70 se trató de una guerra contra integrantes de grupos subversivos que no eran ni demasiado jóvenes ni idealistas", expresó.
Durante 40 minutos dio el último alegato. Antes, el ex comandante de Institutos Militares de Campo de Mayo, Santiago Omar Riveros, pronunció sus palabras finales durante una hora.
Bignone, de 81 años y con arresto domiciliario, afronta pedidos de condena de entre 25 y 50 años, reclamados por fiscalía y querellas al Tribunal Oral Federal 1 de San Martín.
Junto al ex titular de la última Junta Militar fueron enjuiciados ex jefes de esa guarnición militar donde funcionó un centro clandestino de detención Santiago Omar Riveros, Fernando Exequiel Verplaetsen, Carlos Alberto Tepedino, Jorge Osvaldo García, Eugenio Guañabens Perelló y el ex comisario de Bella Vista Germán Montenegro.
Bignone habría anticipado hizo uso del derecho a expresar últimas palabras para hablar ante los jueces Marta Milloc, Héctor Sagretti y Daniel Alberto Cisneros.
Desde noviembre pasado, Bignone y sus consortes de causa fueron juzgados por allanamientos ilegales, privaciones de la libertad e imposición de tormentos en perjuicio de 56 víctimas.
Campo de Mayo es considerado el mayor centro clandestino de detención de la dictadura, ya que en allí funcionaron cuatro centros de torturas y una maternidad clandestina.
