Tiene que lograr que Hillary gane el 4 de marzo en las primarias de Ohio y Texas, la última chance para ser nominada candidata para las presidenciales de noviembre.
Cuando Hillary Clinton abandonó a Patti Solis Doyle por Maggie Williams, todos los medios señalaron que había preferido a la persona que le daría más energía, y aun violencia, a su campaña. La magna tarea que Williams tiene ahora es que Hillary gane el 4 de marzo en las primarias de Ohio y de Texas.
En cada estado hay más de 100 delegados por ganar para la Convención Demócrata, y son la última chance de Hillary para ser nominada candidata para las presidenciales del 4 de noviembre. Según David Gergen, ex consejero de Bill Clinton, “Maggie Williams no iba a integrar la campaña: es un signo de la angustia de Hillary que la haya convocado”.
La precandidata y su nueva jefa de campaña se conocen desde hace casi un cuarto de siglo. Hillary estaba en el directorio de un fondo de defensa de la infancia, del que Williams era la directora de comunicaciones. Desde entonces, la confianza mutua fue fuerte, pero nunca ciega: Williams sabe hacerle oír a Hillary lo que ella no quiere escuchar.
Hillary tiene 60 años y Williams 53. Tienen un trato de iguales, mientras que la ex jefa de campaña Solis Doyle, de 42, era considerada más bien como una empleada. Aunque Williams es bautista del Sur, se graduó en una universidad católica en Washington. Trabajó siempre con los demócratas. En la Casa Blanca de la era Clinton, fue el afroamericano de mayor rango.
En todo currículum norteamericano de un especialista en medios debe figurar una historia casi prodigiosa de persuasión. No falta en el de Williams. Cuando trabajaba para el mismo fondo infantil que Hillary, se esforzó por conseguir que un estudio publicitario lo hiciera gratis. El director le dijo que no, pero ella lo llamó por teléfono durante meses. Una vez lo encontró en Washington, mientras esperaba un avión: le habló por quince minutos, lo convenció, y el estudio trabajó gratis por cinco años defendiendo a la infancia de los peligros de embarazos no deseados.
No puede saberse si Hillary triunfará en Ohio o en Texas, pero en el frente interno de la campaña, todos coinciden en que la moral de la tropa de Clinton ha mejorado.
