Los dirigentes gremiales mantienen conversaciones para acordar una nueva conducción que incluya a los gremios que se fueron durante la era de Cambiemos.
Cuando Alberto Fernández reciba la semana próxima a la Confederación General del Trabajo (CGT) no sólo escuchará reclamos de ayuda económica a sectores en crisis y pedidos de auxilio a las obras sociales.
También tendrá de primera mano la confirmación de una noticia de alto impacto:
Alberto Fernández recibirá esta semana a la CGT con una novedad: a fines de septiembre o principios de octubre se hará el postergado congreso para elegir las nuevas autoridades de la central obrera, cuya cúpula, se encuentra desgastada y golpeada por el contexto de la pandemia.
Al margen de las cuestiones legales para llegar a la elección con los papeles en orden, comenzó a multiplicarse por debajo de la superficie el diálogo entre distintos referentes gremiales que hoy, trabajan de manera separada. En las últimas semanas se han multiplicado reuniones secretas, charlas con y negociaciones de todo tipo para buscar acuerdos internos que permitan incidir en la designación de la nueva cúpula.
Debilitada por la ausencia en su estructura de algunos gremios poderosos (Camioneros, La Bancaria, SMATA) y por un Gobierno atareado por la pandemia la actual CGT dista mucho de tener el poder de fuego que tenía en décadas pasadas.
La fragmentación del movimiento obrero, sumado a una crisis del empleo estructural en la Argentina que ubica los niveles de informalidad en torno al 40%, deterioran fuertemente la capacidad de representación, de lucha y de incluir en la toma de decisiones de un Gobierno.
Es por eso, que se han comenzado a multiplicar los diálogos, en busca de una nueva unidad, la que se rompió en la era de Cambiemos, cuando Camioneros junto a otros gremios decidieron acumular músculo político en La Corriente Federal o FRESIMONA.
Según consigna el portal Infobae, hace quince días hubo una reunión de la mesa chica de la CGT en la que los dirigentes plantearon sus enojos y hubo quejas por la indiferencia oficial.
A los dirigentes cegetistas les cuesta ser atendidos por los ministros y, sobre todo, que sus problemas sean resueltos. Sus reclamos suelen ser desoídos sin consecuencia alguna.
Es por eso que el primer paso será buscar los acuerdos para que regresen sindicatos clave, como Camioneros, SMATA o los bancarios.
Los sindicalistas están hablando para lograr que vuelvan algunos gremios importantes a la central obrera, pero no para discutir un programa propio. Una vez más, la discusión por la futura CGT está concentrada en los nombres de quienes aspiran a liderarla, no tanto a lo que realmente piensan sobre temas estratégicos de la Argentina. Lo más novedoso que se analiza entre los dirigentes es la incorporación de gremialistas mujeres a la grilla de conducción de la central obrera para respetar el cupo sindical femenino y, por fin, ponerse a tono con la igualdad de género.
