En un acto multitudinario y acompañado por los dirigentes de MORENA, el diputado destacó la fortaleza de la UCR y confió que será presidente en 2011. Apuntó contra gobierno nacional en materia económica y afirmó que no le teme a la CGT. Ernesto Sanz fue el gran ausente de la jornada. Alfonsín les respondió a quienes le critican su falta de experiencia de gobierno.
Por Sabrina Fernández
Banderas rojas y blancas, fuegos artificiales, el himno del partido y un optimismo generalizado de las más de 20 mil personas que asistieron a la convocatoria. Nada le faltó a la fiesta radical en la que, de cara a la Casa Rosada, Ricardo Alfonsín lanzó oficialmente su candidatura presidencial. Fue el primer dirigente en hacerlo y, en su discurso de más de cuarenta minutos, se despachó contra el Gobierno y respondió a las críticas que le hacen por su falta de experiencia en la gestión.
Rodeado de los dirigentes que integran el Movimiento de Renovación Nacional (MORENA) -entre ellos el diputado Ricardo Gil Lavedra, el senador Gerardo Morales, el ex gobernador de Chaco, Ángel Rozas, y el titular del Comité provincial Miguel Bazze- Alfonsín aseguró que su lanzamiento “es el paso principal del camino a la Casa de Gobierno”, acompañado de un frente progresista integrado por el socialismo y el GEN, y afirmó que “la unidad de la Unión Cívica Radical está garantizada”.
Como era de esperarse, comenzó su discurso recordando que fueron los radicales quienes llevaron adelante el histórico Juicio a las Juntas Militares y afirmó que se deslegitima el sistema democrático cuando, desde la política, no se garantiza que los hombres vivan con dignidad. “Pensamos que con la democracia podíamos avanzar hacia la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Pero no sólo las dictaduras cercenan derechos y libertades. También el atraso, el estancamiento y la pobreza. Hoy, la pobreza está acompañada de la desesperanza”, sostuvo, al mismo tiempo que negó que estén dadas las posibilidades de ascenso social, como las que llevaron a su padre, que venía de una familia humilde, a alcanzar la presidencia. En ese momento, la gente, a la vez emocionada y eufórica, gritó: “¡Al-fon-sín!” y “¡Raúuuul!”
AHUYENTAR LOS FANTASMAS
Con una imagen que recuerda inevitablemente a su padre y convencido de que va a seguir su camino, algo molesto, intentó acabar con las especulaciones sobre su supuesta debilidad política por no haber desempeñado cargos ejecutivos. “Dicen que genero dudas porque no he tenido experiencia de gestión. Lo dicen los de adentro y los de afuera. Pero, los de afuera, que se afilien al partido si quieren influir en las decisiones”, afirmó. Y, en seguida, enumeró ejemplos de presidentes que pasaron por su misma situación: John Fitzgerald Kennedy, Lula Da Silva, Nelson Mandela y Juan Domingo Perón.
“NO LE TENEMOS MIEDO A LA CGT”
A la hora de las críticas a la gestión de Cristina Fernández, el diputado nacional destacó los problemas en materia económica. “El gobierno no entiende que no alcanza con el crecimiento. No nos hemos desarrollado. La educación, la salud pública, el trabajo en negro y la desigualdad están peores. Seguimos sin elaborar nuestras materias primas y tenemos problemas de energía”, denunció, y continuó: “El peor impuesto que se aplica en Argentina es el inflacionario. ¡Si lo sabremos nosotros!”
Por eso, aseguró estar trabajando con 200 especialistas en políticas públicas “para generar crecimiento en la Argentina, en materia económica, agraria, de transporte y viviendas”, y prometió reconstruir la red ferroviaria. Además, en un intento de mostrar su fortaleza, afirmó: “Nos dicen que le tenemos miedo a la CGT. No quiero personalizar pero no le tenemos miedo. No hay nada más reaccionario que el miedo. No hay nada que se oponga más a los cambios y a las transformaciones que el miedo. ¿Cómo vamos a tener miedo al movimiento obrero, si vamos a dar aumentos para los trabajadores y vamos a terminar con el trabajo en negro?”
En relación a la unidad del partido, coincidió con el orador anterior, Rozas, en que “el radicalismo argentino sigue vivo como hace 125 años” y negó que la reunión que mantuvo con el vicepresidente Julio Cobos haya sido para establecer un pacto de no agresión. Al respecto, sostuvo: “¿Se imaginan que dos personas nos tenemos que reunir para eso? Me da vergüenza. Yo no necesito agredir a nadie. Jamás agredí a nadie”. Pero en su discurso no hubo mensajes para el titular del Comité Nacional, Ernesto Sanz, -el gran ausente-, que hace días dejó entrever la posibilidad de presentarse como el tercer precandidato presidencial.
MORALES: “FALTA UN VERDADERO PROGRESISMO”
Antes que Alfonsín, también tomó la palabra Gerardo Morales, quien si bien celebró ciertas medidas del oficialismo en materia educativa –como el presupuesto que destina y la entrega de notebooks en los colegios secundarios-, advirtió que “el Gobierno tiene que decirle a la sociedad cómo hay que contar la plata, la inversión. Ha bajado la calidad educativa. Necesitamos achicar la brecha entre ricos y pobres. No alcanza con una asignación que no es universal. Falta un verdadero progresismo y aquí encontraremos la razón que justifica nuestra convocatoria”.
Antes de terminar -entre el “Volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos a ser Gobierno como en el ’83” de la multitud y el estruendo de los fuegos artificiales- Alfonsín invitó a los jóvenes a militar, y concluyó: “Para mí, lo más importante es el país, los argentinos, el partido y mi familia”.
