El ex presidente analiza estrategias de cara al 2011. Buscaría darle más protagonismo a los “Sub 45” y relegar a los históricos. Además, intenta relacionar a Duhalde con “lo viejo” y poner límites a los barones del conurbano.
Por César Morielli
El ex presidente Néstor Kirchner no deja de analizar estrategias para el 2011. Aún sin decisiones oficiales sobre las candidaturas, si se especula, conociendo el modus operandi del patagónico, que la embestida tendrá diversas aristas. Una de ellas será la de mostrar una especie de Renovación K, con la intención de rotular al Peronismo disidente como los representantes de “lo viejo”.
En el universo K aparece la dicotomía de jugar con los más leales, que acompañan el proyecto desde la génesis; o sacar a la cancha a aquellos que puedan expresar una nueva camada de dirigentes identificados con la generación “Sub 45” y que podrían medir mejor en las encuestas.
Con todo, Kirchner está decidido a no fomentar fuertes enfrentamientos. No quiere rupturas o disputas que permitan la fuga de algunos referentes. Los históricos deberán dirimir espacio con los más jóvenes, que podrían ser los nuevos alfiles a partir del 2011. Por esto, el ex presidente intenta reducir a cero los conflictos con dirigentes como Sergio Massa o Pablo Bruera. Los antiguos leales mantendrán su lugar siempre y cuando se presten a encabezar las batallas del kirchnerismo.
Justamente Massa y Bruera se mostraron en Salta con otro que crece en el universo K: el gobernador Juan Manuel Urtubey. Fue en el marco de un encuentro de jóvenes dirigentes con responsabilidad de gestión. También estuvieron varios intendentes bonaerenses.
En consonancia, ya hay que recurrir al archivo para encontrar fotos de Kirchner con los “antiguos” Julio de Vido o Aníbal Fernández. Los que si aparecen con el pingüino son el titular de ANSES Diego Bossio, Juan Manuel Abal Medina, Mariano Recalde o Florencio Randazzo. En este sentido, el acto en el Teatro Nacional de Avenida Corrientes en la inauguración del Instituto Gestar fue una prueba de lo que el ex presidente intentará repetir durante los próximos meses.
La estrategia busca sumar en lo propio y hacer restar a los ajenos. Hasta el momento, Duhalde no ha ofrecido esa alternativa de renovación dirigencial a la sociedad. Sólo se puede contar al ex ministro Martín Lousteau como una de sus jóvenes figuras, que de todas formas aún no ha tenido juego mediático.
El portal La Política Online publicó: “Yo pongo en cargos a jóvenes como Bossio, Mariano Recalde y a los otros, para que en el futuro sean los que cambien la política. Sino el futuro va a quedar en manos de los hijos de Hugo Curto”, dijo Kirchner a un grupo de jóvenes k que lo fueron a visitar. Toda una definición que también revela que las heridas entre el ex presidente y los intendentes del Conurbano siguen abiertas.
Aquí aparece una nueva arista de la estrategia: mostrar otra fuerza para poner límites a los intendentes que hicieron doble juego el pasado 28 de junio de 2009. Le da juego a las Madres de Plaza de Mayo, el sabbatelismo o el Movimiento Evita, expresiones con presencia territorial alejadas del aparato de los intendentes.
Un desafío es demostrar a la sociedad que su cara visible ahora también será representada por otros dirigentes. Junto con la renovación, habrá que ver si también llega un cambio en el comportamiento político del kirchnerismo.
