El gobernador bonaerense encabezó la entrega de casi 700 escrituras gratuitas, cuestionó el rumbo económico del Gobierno nacional y destacó la gestión local de Jorge Ferraresi como contracara del modelo libertario.
En un contexto marcado por la recesión y la caída de la actividad productiva, Axel Kicillof volvió a confrontar de manera directa con el Gobierno nacional y expuso en Avellaneda una agenda centrada en la presencia del Estado y en políticas públicas de alcance social. El gobernador encabezó la entrega de 697 escrituras gratuitas a familias del distrito y utilizó el acto para criticar el plan económico que impulsa Javier Milei.
La actividad se realizó en el Parque Multipropósito La Estación, en el marco del programa provincial Mi Escritura, Mi Casa, y contó con la participación del intendente Jorge Ferraresi, el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Juan Martín Mena, y la jefa de Gabinete local, Magdalena Sierra. La iniciativa buscó garantizar seguridad jurídica a cientos de familias que accedieron a la titularidad de sus viviendas sin costo.
Durante su intervención, Kicillof puso el foco en la situación productiva del conurbano sur y advirtió sobre el impacto del ajuste. “Avellaneda es un polo industrial inmenso y hoy vemos máquinas paradas y una caída brutal del consumo. No es algo pasajero, ya llevamos dos años de un plan económico que genera desempleo y angustia”, afirmó. Luego apuntó contra el modelo nacional al señalar que “este es el resultado de un país pensado para muy pocos, en el que no hay lugar para los trabajadores, los empresarios pymes y los jubilados”.
El gobernador también cuestionó el concepto de libertad que promueve la Casa Rosada y lo contrastó con las políticas habitacionales bonaerenses. “Mientras el Gobierno nacional nos habla de una libertad que se restringe únicamente a quienes tienen un alto poder adquisitivo, para nosotros la libertad empieza cuando una familia tiene la tranquilidad de que su casa es definitivamente suya”, sostuvo.
Ferraresi, en la misma línea, defendió la articulación con la Provincia y remarcó la centralidad del acceso a la vivienda dentro de su gestión. Señaló que el contexto actual exigió redoblar el esfuerzo del Estado y planteó la necesidad de construir un horizonte distinto. “Tenemos que aspirar a construir un país donde nuestros hijos tengan su propia casa. Tenemos que tener alguien en quien confiar, como Axel”, expresó, y agregó: “Vivimos retrocesos todos los días y hay que ponerle fin a eso”.
La jornada incluyó además una recorrida por el Complejo Municipal Dominico Alto Rendimiento, en Villa Domínico, donde se desarrolló el programa provincial Escuelas Abiertas en Verano y las colonias municipales. Más de 500 chicas y chicos participaron de actividades recreativas, deportivas y educativas, en un esquema gratuito que la Provincia sostuvo en medio del ajuste nacional. En el distrito funcionaron 38 sedes y una matrícula superior a los 1.500 estudiantes.
En materia de salud y servicios urbanos, Kicillof y Ferraresi pusieron en funcionamiento un nuevo móvil para el área de Zoonosis, adquirido mediante el sistema de leasing del Banco Provincia. La incorporación fortaleció las tareas de vacunación, castración y atención veterinaria. El convenio incluyó también la compra de ambulancias y maquinaria pesada para el Municipio.
La visita dejó una señal política clara: la Provincia buscó mostrarse como un dique frente a las políticas de recorte del Gobierno nacional, con Avellaneda como vidriera de un modelo de gestión basado en obra pública, derechos sociales y presencia estatal. En ese marco, Kicillof volvió a posicionarse como uno de los principales referentes opositores al rumbo económico libertario, con respaldo territorial en el conurbano bonaerense.
