El pasado acto en San Vicente reveló un panorama político complejo. Axel Kicillof reafirmó su liderazgo pero la falta de una imagen conjunta entre él y Máximo Kirchner reflejó discrepancias no resueltas. El desafío futuro del peronismo. El presidente Javier Milei intentará más allá de la crisis ganar en la Provincia de Buenos Aires. Un aporte al debate.
Por Eduardo Román
El Peronismo está aún en catarsis. » Hay cansancio moral con el Peronismo», es una frase que sólo se animó a decir desde la derrota el excanciller Felipe Solá en los últimos días.
Unión por la Patria sigue asimilando la derrota del año pasado en medio de una crisis económica aún peor que la del gobierno de Alberto Fernández. Parte de su electorado histórico la está pasando cada vez peor, pero hay un sector que le dio base a la victoria de Milei que aún abriga una esperanza detrás del presidente libertario. Lo que parece más una cuestión de fe o culto que un basamento en hechos reales.
Axel Kicillof es visualizado como la opción a este modelo de ajuste pensando en el futuro del país. Así se lo dicen sus colegas gobernadores y cada dirigente que lo visita o lo recibe en su territorio. No tiene denuncias en su contra, no es sinónimo de corrupción, pudo gestionar la Provincia en crisis y revalidó con su reelección en octubre de año pasado. Ahora está envuelto en complicaciones mayores porque cuenta con mucho menos fondos que en el 2023 cuando la Provincia de Buenos Aires se convirtiera en las favoritas del expresidente Alberto Fernández dada la importancia del territorio que alberga un 40% del total de los argentinos.
Como todos los gobernadores e intendentes de este país, y sobretodo, los opositores, la Provincia de Buenos Aires sufre fuertes recortes del Estado Nacional que en nombre del superávit la vacía de fondos, de programas y de Obra Pública. Éste es el peligro real que tienen los bonaerenses en este presente sombrío con aumento de desempleo y problemas reales de poder tener las cuatro comidas diarias en más del 50% de las familias de la Provincia.
El gobernador busca reafirmar su liderazgo y diferenciarse claramente de las corrientes políticas más liberales y conservadoras, representadas por Javier Milei.
En medio de esta coyuntura, la interna entre Kicillof y Máximo Kirchner y sus coroneles de La Cámpora está lejos de diluirse y ese es un problema real. Ya la chocaron Alberto y Cristina. ¿Piensan repetir ese modelo en versión actual? Un debate serio y de cara a la sociedad podría ser positivo, pero no es el caso. Son todos parte de un mismo barco, que representan parte del 44% de ciudadanos que le dijeron que NO a Milei en el ballotaje y miran absortos y con enojo como todo se acerca pasito a pasito al abismo.
La relación se terminó de tensar después del escandaloso Yategate de Insaurralde que lo eyectó de su cargo de jefe de gabinete. Ni Máximo ni Cristina pudieron después de eso imponerle al gobernador a todos y todas los hombres y mujeres camporistas que hubieran querido en el gabinete del segundo mandato.
Es tan evidente que es sólo una puja de poder porque en términos generales, salvo matices, el kicillofismo y el kirchnerismo piensan igual respecto de la actual situación económica y cómo salir de ella. Sergio Massa decide correrse de esa pelea porque evita ser salpicado, mientras hay otros sectores del movimimiento Peronista o del Partido Justicialista que debieran ser contenidos y escuchados a la hora de dejar este internismo absurdo. Hay consenso que lo que viene no es más kircherismo si no, algo superador que lo incluya porque así y todo no alcanza.
¿Pero cómo salir de esta crisis y volver a enamorar? Hay un peronismo que no se actualiza e invoca situaciones que al momento de la campaña ya no estaban y no la vieron… Se habló de garantizar la salud y la educación pública con un estado presente. En pandemia la Provincia evitó con la contrucción de hospitales y la compra de respiradores una tragedia aún mayor. Pero después… de qué salud hablaban?, de qué educación hablaban? Hay un peronismo que cansó discursivamente después de tantas décadas y tras casi doce años de gobernar un país que en términos reales dejó de crecer. Esto incluye el segundo mandato de CFK, el de Macri y el de Alberto con la hecatombe de deuda que dejó el ex Juntos por el Cambio.
El presidente tiene como objetivo ganar en el 2025 y el 2027 la Provincia de Buenos Aires. ¿Ciencia Ficción? Ya hay una estrategia que empiezan a desandar Karina, Sebastián Pareja y Espert, entre otros, para darle un golpe certero y dejar a Kicillof sin proyecto presidencial.
El interrogante es que si en términos reales hay una coindicencia en el diagnóstico de lo que pasa, resulta llamativa la pelea interna entre Kicillof y Máximo. Cuando el gobernador es consultado dice que el el 2025 está lejano, pero en realidad pasan cosas… Si es una pelea por un lugar más o menos en las listas, eso a la larga será castigado en las urnas. No pueden darse el lujo de discutir cargos antes de tiempo.
El exgobernador Felipe Solá consideró ante los micrófonos de Futurock que «quien mejor va andar el año que viene es quien represente y contenga a todos los dañados con propuesta. No sirven sólo las puteadas o invitar a quienes están enojados a putear juntos». Una verdadera maravilla que resume lo que viene.
Lo que viene no es el kirchnerismo es otra cosa, con el kichnerismo pero diferente. Será obligación de la oposición de UxP hablarle a los sectores productivos, no sólo Pymes, sino rurales y agroindustriales en regiones con muchos o pocos habitantes. La convocatoria debe ser amplia, incluir sectores del campo nacional y popular: radicales, independientes, vecinalistas. Ciudadanos sin bandería política que hoy son la mayoría y hablarle a los jóvenes, un voto que han perdido de manera alarmante. Será motivo de otro análisis ver cómo actualizan agenda para captar su atención en épocas de inteligencia artificial, influencers,tik tokers e instagramers.
La idea que el Peronismo haga base sólo en el conurbano o sólo en la Provincia de Buenos Aires, ya entró en crisis y el problema será aún mayor si sus principales dirigentes no dejan de mirarse el ombligo. Una vez más perderá la gente.
* El autor de esta nota es director de LaNoticiaWeb y titular de la consultora InvestigAR.
