Para cumplir con el objetivo, el Gobierno creó frentes electorales con el nombre de su partido en el que incluyó a aliados locales, a la UCR y al PRO, en un combo que varió según la política de cada distrito.
La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, alcanzó el objetivo que se había trazado: el próximo 26 de octubre, en las urnas de las 23 provincias y de la Ciudad de Buenos Aires, habrá boletas violetas con el nombre de La Libertad Avanza. La presidente del partido oficialista delegó gran parte del trabajo en Eduardo Lule Menem, su influyente colaborador en la estructura nacional.
El oficialismo formó frentes electorales con el sello de LLA que incluyen a socios provinciales, dirigentes del PRO y la UCR, aunque el armado varió según la dinámica política de cada provincia. En ese camino, se sellaron pactos con cinco gobernadores y se rechazaron otros acuerdos, lo que contribuyó a que naciera el nuevo frente opositor Provincias Unidas. Entre los distritos clave están Chaco y Entre Ríos, ambos con elecciones de senadores, y la Ciudad, donde el entendimiento con el macrismo aceleró conversaciones en una docena de provincias.
En CABA, el pacto con el PRO se dio después de cerrar en la provincia de Buenos Aires y derivó en una sociedad en diez distritos. En la mayoría, la participación amarilla fue calificada como testimonial porque el PRO necesitaba competir en al menos cinco jurisdicciones para conservar su personería jurídica nacional.

En el interior, el mapa mostró acuerdos dispares. En Entre Ríos, la Casa Rosada selló una alianza con el gobernador Rogelio Frigerio, mientras que sus pares Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Martín Llaryora (Córdoba) impulsaron Provincias Unidas.
En Córdoba, las negociaciones estuvieron atravesadas por la interna radical y judicial que involucra a Rodrigo de Loredo; Ramón Mestre ya anunció su candidatura. En La Pampa, el primer lugar de la lista será para Adrián Ravier (LLA) y el segundo para Adriana García (PRO). En Catamarca, el macrismo celebró encabezar la nómina de concejales capitalinos.
Otros distritos tuvieron cierres más complejos. En Formosa, el PRO quedó fuera de la alianza violeta y terminó junto a la UCR y el MID. En Misiones la convergencia fue parcial. En Chaco, el gobernador Leandro Zdero cerró con LLA en abril, y en Mendoza, Alfredo Cornejo hizo lo propio pero manteniendo el sello Cambia Mendoza solo para la contienda provincial. Neuquén postuló a Nadia Márquez o al radical Pablo Cervi como opciones, mientras que en Río Negro hubo acuerdo con CREO, el PRO y Republicanos Unidos.
En contraste, el PRO no participará de la coalición en Salta, La Rioja, Santa Cruz ni en San Juan, donde competirá contra los libertarios a pesar de la buena sintonía entre el gobernador Marcelo Orrego y la Casa Rosada. En Santiago del Estero, el secretario administrativo de Diputados, Tomás Figueroa, negó el ingreso del PRO, y en Tierra del Fuego el candidato libertario será Agustín Coto. En San Luis, los delegados de Macri aún afinaban la estrategia con los libertarios, mientras que en la provincia cuyana el gobernador, Claudio Poggi acordó no presentar listas propias para octubre.
