La decisión confirmó la línea cada vez más verticalista que caracteriza al oficialismo y selló la suerte del asesor, quien había sido clave en la campaña presidencial de 2023.
El poder dentro de La Libertad Avanza dio un giro decisivo en las últimas semanas. Karina Milei desplazó a Santiago Caputo del armado político bonaerense y tomó personalmente el control total de la estrategia electoral en la provincia de Buenos Aires. La decisión confirmó la línea cada vez más verticalista que caracteriza al oficialismo y selló la suerte del asesor, quien había sido clave en la campaña presidencial de 2023.
La salida de Caputo no ocurrió de un día para otro. El desgaste empezó hace meses, cuando la secretaria general decidió avanzar con su propia mesa chica. Martín Menem, Lule Menem y Sebastián Pareja fueron ganando espacio en la organización de listas y en los contactos con intendentes, mientras el “arquitecto del triunfo”, como lo había definido Javier Milei, quedaba relegado.
La situación se hizo evidente en las reuniones que Pareja mantiene en el centro porteño para definir candidaturas. Allí, el asesor y su grupo de confianza quedaron afuera. “Ni Santiago ni ninguno de los suyos participan de la estrategia bonaerense”, confirmaron dirigentes que reportan a Karina. Esa exclusión incluyó a referentes territoriales como Agustín Romo, Agustín Caulos y Lucas Luna, que solo conservaron el control de algunos distritos menores como Tres de Febrero y San Miguel.
El trasfondo combina diferencias de estilo y disputas de poder. Caputo pretendía mayor autonomía para definir candidatos y fortalecer a su agrupación, Las Fuerzas del Cielo. Karina Milei prefirió un esquema cerrado, con decisiones concentradas en su oficina de la Casa Rosada. La pulseada terminó con el desplazamiento silencioso del asesor, que seguirá vinculado al Gobierno pero sin injerencia directa en Buenos Aires, el distrito que reúne el 38% del padrón electoral.
La interna venía escalando desde el año pasado. El karinismo sostenía que Caputo había sobredimensionado su rol y que no tenía la eficacia que muchos le atribuían. A ese diagnóstico se sumaron cortocircuitos por el diseño de listas, la relación con el PRO y la coordinación de la militancia libertaria. En paralelo, el equipo de Karina construyó un vínculo directo con Cristian Ritondo y otros operadores macristas, con quienes negocia un frente común para las elecciones del 7 de septiembre.
En la práctica, todo el armado pasará ahora por la hermana del Presidente y por Sebastián Pareja. Esa dupla fijará la selección de candidatos legislativos y concejales, sin mediaciones. Karina Milei también se reservó la lapicera para el cierre final de listas, aunque se comprometió a respetar algunas posiciones de los dirigentes locales que responden a Caputo, siempre que no contradigan la estrategia nacional.
El desplazamiento fue leído por distintos actores como una señal de que el oficialismo ya no tolerará dobles comandos. En la provincia más poblada, la prioridad será blindar la identidad libertaria y bloquear candidaturas que no representen de manera directa al núcleo duro que sostiene a Javier Milei.
Aunque la salida de Caputo marca el fin de una etapa, su espacio todavía apuesta a conservar cierto poder de veto. En su entorno creen que podrán influir en los últimos días del cierre, sobre todo en la definición de los candidatos que se incorporen en las boletas legislativas. También aspiran a ubicar referentes de Las Fuerzas del Cielo en bancas provinciales y en algunos concejos deliberantes, pese a la resistencia del karinismo.
La disputa bonaerense es clave. Un triunfo de La Libertad Avanza en septiembre fortalecerá a Karina y a Pareja como arquitectos de la expansión territorial. Pero si el peronismo logra imponerse, las primeras críticas apuntarán a la decisión de marginar a Caputo y a los sectores que reclaman una estrategia más amplia.
En cualquier escenario, el oficialismo entró en una nueva fase. Karina Milei consolidó su poder interno y dejó claro que el rumbo político será definido sin concesiones. Con ese sello personal, buscará repetir la experiencia que en 2023 llevó a Javier Milei a la presidencia, ahora en el territorio donde el kirchnerismo todavía conserva su mayor fortaleza.
