Tras una disertación en el Colegio de Abogados de San Martín, el histórico dirigente de la UCR fue entrevistado por LaNoticiaWeb. Denunció la “falta de calidad dirigencial” y se refirió a la actualidad de su partido.
Por Lucas Gravano
El histórico dirigente y actual Secretario General de la UCR, Juan Manuel Casella, disertó bajo la consigna “Sociedad, elecciones y representatividad”. Después de su exposición, brindó al público la posibilidad de hacer preguntas. Fue entonces cuando el auditorio Dr. Marcos Zimmermann, del Colegio de Abogados de San Martín, se pareció tanto a un comité local. Los militantes del partido centenario que se encontraban presentes aprovecharon para hacer catarsis al amparo de un dirigente igual de disconforme que ellos.
“No quiero ofender las augustas del Colegio de Abogados de San Martín haciendo política partidaria”, advirtió Casella, que, sin embargo, no pudo desconectar la disertación de su rol como dirigente radical. Tanto en su exposición como en la entrevista inmediatamente posterior con LNW, denunció el proceso de “oligarquización de la política” y criticó, sin pruritos, a la clase dirigente: “A la política argentina le falta gente que estudie. La naturaleza del debate, en esta última campaña, demostró claramente que los candidatos no manejan ideas, manejan slogans”, y continuó, “Scioli ganó las PASO invocando la buena voluntad y el derecho a la felicidad, pero nunca especificó cuáles eran las políticas concretas para alcanzar ese objetivo”. En el mismo sentido, sostuvo: “Hay falta de renovación, no hay incorporación de valores juveniles sobre niveles dirigenciales. Además hay una vocación autoritaria en el gobierno que trata de consolidad una situación de dominio que es antidemocrática".
De acuerdo al rol orgánico que ocupa en su partido y en referencia al acuerdo con Mauricio Macri, Casella intentó edulcorar su rechazo: “Participé de la deliberación y hubo un resultado que no me gustó, pero lo acató”. No obstante, inmediatamente después, sin autolimitaciones, calificó a la UCR actual como un partido “sin identidad, basado en la especulación electoral de carácter coyuntural, un radicalismo nocivo”. Identificó como causa principal la crisis de representación que comenzó después de la crisis de 2001, con la ruptura del tándem radicalismo-clase media, y la decisión errónea de recuperarse a partir de alianzas coyunturales. “El camino es acentuar el perfil partidario, profundizar sobre los valores y principios del radicalismo, volver a construir un partido movilizado”, sintetizó.
Casella sostuvo, además, que el radicalismo debe cultivar el sector de la sociedad que tiene la necesidad de “una expresión política progresista” y señaló la necesidad de formar nuevos y mejores cuadros dirigentes. Asimismo, aseguró que el partido debe “modernizar sus principios y tener coherencia e imaginación para trasladarlos a la realidad socioeconómica actual”. Por último, el Secretario General del radicalismo se refirió al histórico votante de su partido que no eligió a Cambiemos y deslizó una crítica tácita a Macri: “Es el radical progresista que no encuentra el nivel de desarrollo y contenido que espera de un dirigente poítico”.
El sueño póstumo de un partido grande y protagonista, cristalizado en la figura de un dirigente con un pasado como el de Casella, es la expresión tísica de un radicalismo que renuncia todos los días a su propia identidad.

