El joven de Palomar fue asesinado con un arma blanca en la Plaza Central de San Martín. A pocos metros, luego del homicidio, hubo una segunda víctima que se salvó en el Hospital Thompson. Fuerzas policiales, bandas mafiosas, políticas contra el narcotráfico, y algunas preguntas que deben ser contestadas.
Walter Nicolás Cela, de 17 años, fue asesinado a las 6 de la mañana en la Plaza Central de San Martín el pasado miércoles 20 de junio. Fue a bailar junto a un grupo de amigos al boliche Soultrain, en Campos y Mitre, aprovechando el feriado por el día de la bandera. Vinieron desde El Palomar. Fue atacado por una patota de aproximadamente 30 jóvenes menores de edad que actuaron organizadamente.
Luego del ataque mortal, el grupo se trasladó un par de cuadras y atacó a otro joven, Amarú Romero, que recibió 7 puñaladas. Venía desde Capital Federal, del barrio Saavedra, y tuvo más suerte porque le pudieron salvar la vida en el Hospital municipal Diego Thompson.
¿Por qué pasan estas cosas tan incomprensibles, más cercanas a la escena de una película gore sin sentido que a la realidad que se desarrolla en el corazón cívico del distrito? Todos los testigos coinciden en que fue una situación atípica, muy distintas a las habituales riñas que se producen en la salida de los boliches. Los homicidas actuaron descontrolada y salvajemente.
Frente al boliche Soultrain hay un destacamento de la Policía Federal que, supuestamente, funciona las 24 horas. ¿Puede haber un asesinato con arma blanca a pocos metros de allí? ¿Por qué no había oficiales de ninguna de las fuerzas de seguridad en la salida del boliche? Es una directiva básica. El primer móvil en llegar al lugar, alertado por un llamado telefónico, fue de la municipalidad de San Martín.
Lo único rescatable del accionar policial fue que se consiguió apresar rápidamente a 5 personas sospechadas de los ataques. ¿Pero por qué la policía informó 3 horas después a la subsecretaría de Seguridad de San Martín sobre los hechos?
La banda de atacantes llegó caminando desde el boliche Rescate bailable en Ruta 8 según se pudo apreciar en las cámaras de seguridad. Las que están instaladas en la zona céntrica grabaron todos los episodios, y las restantes permitieron descifrar el trayecto de los homicidas. ¿Por qué nadie reaccionó a tiempo e interceptó a los sospechosos antes de que se produzcan los hechos? ¿Cómo puede ser que, todavía, se permita que menores de edad frecuenten la noche? Ni los atacantes ni las victimas llegaban a los 20 años de edad.
En los comercios aledaños al boliche Soultrain y también en los vecinos a Rescate Bailable se escuchan hace unas cuantas semanas las quejas por disturbios y peleas. Conociendo estos datos, de todas formas, la policía no actuó.
En el ambiente político esbozan una teoría. Creen que la batalla que el intendente Katopodis está librando contra el narcotráfico, junto al gobernador Scioli y el ministro Casal, con la presencia de ministerios del gobierno nacional en las zonas más difíciles del distrito, y el accionar sobre las fuerzas policiales para relevar a las autoridades cuestionadas, puede haber traído repercusiones y represalias por parte de las bandas mafiosas vinculadas al delito y las drogas. Dicen que quisieron “tirarle un muerto” en la puerta de la Municipalidad. De ser así, se advierte que las maniobras para desarticular al narcotráfico en San Martín están bien focalizadas. Pero nada hace pensar que no puedan seguir apareciendo episodios de esta naturaleza.

