Desde el mes de enero del corriente año, se viene realizando un seguimiento de las importaciones. Como evaluación general, en los primeros 8 meses del año se observa una baja de las exportaciones e importaciones, pero un aumento significativo de importaciones de bienes de consumo que se producían en empresas nacionales.
Por Alberto Nicolás Briozzo, ex diputado nacional - Observatorio de Importaciones
Desde el mes de enero del corriente año, venimos realizando un seguimiento de las importaciones. Como evaluación general, en los primeros 8 meses del año se observa una baja de las exportaciones e importaciones, pero un aumento significativo de importaciones de bienes de consumo que se producían en empresas nacionales.
En estos temas nos parece importante la precisión de los datos, porque muchas veces asistimos a una increíble manipulación de cifras, que en general más que aclarar, confunden el panorama.
En ese contexto, resulta poco comprensible la política de apertura de importaciones en sectores empleo-intensivos. En el gráfico precedente detallamos los datos de algunos de los sectores y posiciones arancelarias cuya evolución venimos siguiendo desde enero del corriente año.
Como se puede observar, comparamos los primeros 8 meses de 2015 con sus similares de 2016, en cuanto al monto ingresado, así como al porcentaje de incremento. En la última columna de la derecha, estimamos el aumento anual en dólares de continuar la tendencia. Sería interesante poder medir el impacto en el empleo, en el territorio, de semejante aumento de los bienes finales importados
En los últimos días conocimos cifras oficiales de una caída anualizada del 7% en la producción industrial. Hecho que se produce por la combinación de tres factores que incidieron en la situación delicada de la estructura productiva, en especial del tejido pymes: el aumento de las importaciones de bienes finales, la caída del consumo y el aumento de tarifas.
Creemos que todos los que estamos involucrados en la defensa del empleo y la producción nacional tenemos la obligación de ir más allá de posturas, declamaciones y eventos que solo tienen un impacto periodístico efímero.
Tenemos que elaborar una propuesta que coloque a la Argentina en la senda del Desarrollo. Eso significa articular ciencia, tecnología, producción, y aumentar los niveles de innovación.
Se trata de defender la producción nacional con criterios del siglo XXI, estableciendo plazos razonables para que algunos sectores aumenten su productividad y competitividad, y no sólo se beneficien de un mercado interno cautivo sin compromiso alguno de su parte.
También se deben implementar políticas de desarrollo local, especialmente en municipios que tienen miles de empresas industriales y donde pareciera, en algunos de ellos, que la única política seria y con impacto es la recaudatoria.
