La ruptura de Juan Zabaleta con el oficialismo bonaerense y su candidatura por fuera del peronismo reconfiguraron la interna local. El camporismo busca quedarse con un justicialismo alineado al intendente Damián Selci y cerrar filas en un distrito clave del conurbano.
Hurlingham se convirtió en uno de los distritos más calientes del conurbano a la hora de definir el control del Partido Justicialista. La pelea por las autoridades partidarias quedó atravesada por la ruptura de Juan Zabaleta con el oficialismo bonaerense y por el avance del camporismo, que busca alinear el PJ local detrás del intendente Damián Selci.
El quiebre del exintendente marcó un punto de inflexión. Zabaleta terminó de sellar su salida en 2025 al presentarse como candidato a concejal por Somos en Hurlingham, por fuera del esquema del peronismo provincial. Su decisión no solo lo ubicó en la vereda opuesta al gobierno bonaerense, sino que profundizó su distanciamiento con el kirchnerismo duro, en especial por su postura crítica hacia Máximo Kirchner y el rol de La Cámpora en el armado del PJ.
Ese movimiento dejó un vacío que el camporismo busca ocupar sin matices. En el entorno de Selci evalúan avanzar para quedarse con un justicialismo que responda de manera directa a la conducción municipal y, por extensión, a la estrategia política de La Cámpora en la provincia. La lectura es clara: sin Zabaleta dentro del esquema, el PJ local aparece como una herramienta clave para ordenar la interna y disciplinar al peronismo hurlinguense.
El escenario abre una disputa de fondo. Por un lado, el oficialismo local intenta consolidar poder partidario para sostener la gestión y proyectarse a futuro. Por el otro, el zabaletismo juega por afuera, con representación electoral propia y discurso crítico, lo que fragmenta al peronismo y tensiona cualquier intento de unidad. En ese cruce, la definición de las autoridades del PJ en Hurlingham deja de ser un trámite administrativo y pasa a ser una batalla política con impacto directo en el mapa del peronismo bonaerense.

