El texto fue declarado de Interés Legislativo en la última sesión del Concejo Deliberante. Es un proyecto de investigación de alumnos del Profesorado 113 que relevaron los datos sobre cerca de 100 estudiantes desaparecidos durante la última dictadura.
En la pasada sesión el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad la declaración de Interés Legislativo del libro “Historias que dejan huellas”, una investigación extensa que releva los datos de los alumnos desaparecidos durante la última dictadura de tres escuelas emblemáticas de San Martín.
El proyecto de declaración fue presentado por la concejal Zulma Duette. El texto nació como un trabajo de investigación y se transformó en libro. Los autores son Florencia Porro, Rubén Bronnimann, Javier Ramírez, Alan González y Verónica Hendel.
El libro se puede conseguir en la Biblioteca del Concejo Deliberante, en el Profesorado 113 de San Martín en Cochabamba y Pueyrredon, y en la escuela Estados Unidos.
Luego de la sesión, LaNoticiaWeb dialogó con Alan patricio González, uno de los autores.
¿Cómo nació la idea de escribir este libro?
Surgió en el Profesorado 113. Éramos estudiantes y ahora somos docentes, fue el trabajo para poder recibirnos. Es la investigación de los detenidos desaparecidos del colegio Estados Unidos, del Tomas Guido y del Eduardo Wilde, y la reconstrucción de su historia. Queríamos recoger sus experiencias estudiantiles y militantes y hacer una reconstrucción de la memoria en San Martín.
¿La investigación nació con la idea de hacer un libro?
No. Fue un trabajo de investigación que tomó cuerpo y encontramos, lamentablemente, muchos estudiantes desaparecidos. Después del Colegio Nacional de La Plata, el de Estados Unidos es uno de los que más desaparecidos tiene. Ahora se encontraron tres más. Son más de 20.
¿Y en San Martín cuántos estudiantes desaparecidos hay?
Hay una base de datos que elaboró la UNSAM, que tomó como eje nuestra investigación, y son aproximadamente 100 los estudiantes desaparecidos. Muchísimos.
¿Cómo siguió el camino una vez que tomó cuerpo la investigación?
Tenemos un espacio, que se llama Cátedra Libre de Derechos Humanos, dentro del Instituto de Formación Docente 113, que continúa con la investigación.
¿Cómo organizaron la investigación, cuáles fueron los primeros pasos?
No teníamos experiencia. En el Estados Unidos había un recorrido y material, que usamos de base y empezamos a revisar los libros matrices de las escuelas. Teníamos algunos datos que nos daban familiares. Ya en los libros constatamos a muchos que habían pasado por la escuela. Las redes sociales fueron fundamentales.
¿Se pudo saber algo más del destino de esos desaparecidos?
Lamentablemente no. Hay relatos, por ejemplo en la entrevista a Baschetti en los juicios del 80, que cuanta el destino de algunos desaparecidos. Intentamos sacar hipótesis sobre el destino, como los vuelos o fosas comunes.
¿El destino mayoritario fue Campo de Mayo?
Estuvo repartido con la ESMA. Fueron los dos lugares que más detenidos recibieron.
Eran chicos adolescentes de 16, 17 o 18 años. Pero también hubo muchos desaparecidos militantes políticos que ya no iban a la escuela.
Sí. Hubo docentes secuestrados, obreros, dirigentes gremiales. Fuimos siempre la capital de la industria, muy sindicalizada. Siempre se dice que debajo de la Autopista del Buen Ayre hay restos de desaparecidos.

