Uno de los empresarios sojeros más poderosos del país considera que el gobierno no entiende la nueva dinámica del mundo. Sin embargo, da una luz de esperanza y afirma: “El futuro del crecimiento agropecuario está en el Mercosur”.
“A los presidentes hay que evaluarlos según cómo le va al presidente que le sigue. Para ver si Menem fue bueno o malo, habría que analizar cómo le fue a De La Rúa. Con lo cual podemos decir que el gobierno de Duhalde fue bastante malo”, ironizó Gustavo Grobocopatel.
En realidad, la frase del “rey de la soja”, como es denominado por la prensa, no fue un dardo hacía Eduardo Duhalde, sino a quien heredaría su mandato en 2003, Néstor Kirchner, dando a conocer su postura crítica frente a la gestión del Gobierno Nacional de los últimos años. Fue en el marco de una charla que ofreció en el Movimiento Productivo Argentino (MPA), en la que estuvo acompañado por el presidente de la institución, Carlos Brown.
Gustavo Grobocopatel es uno de los referentes más importantes del sector agropecuario del país, no tanto por su constante presencia en los medios de comunicación, sino por su gran poderío económico. “No está mal ganar dinero”, afirmó el empresario sojero. Y agregó: “Últimamente lo que acá se discute es cuánto gana cada uno. ¿Si yo gané plata? Sí, pero lo que gané, lo reinvertí y está todo puesto en el mercado. El problema no es ganar dinero, sino si lo reinvertís o te lo guardás en el bolsillo”.
Este ingeniero agrónomo egresado de la UBA heredó de su padre una empresa agropecuario familiar, que en 2000 pasó a llamarse Grupo Los Grobo. Hoy en día es una de las principales agroindustrias de Latinoamérica que hace eje en la producción y exportación alimentaria en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. “La visión de mi empresa es hacer una multinacional del Mercosur”, proyectó el ruralista.
El presidente del Grupo Los Grobo, que en 2008 gestionó 130.000 hectáreas, consideró que una única empresa grande es más vulnerable a caer en crisis que muchas empresas chicas organizadas en redes. “Muchos peces chicos se comen al grande –explicó el ingeniero- sólo si trabajan en redes, si se organizan. En el siglo XX se denominaban cooperativas, nosotros las llamamos las redes”.
A pesar de aquella frase en la que hizo alusión a Kirchner, Grobocopatel esquiva los asuntos políticos y prefiere hablar del mundo que conoce en su plenitud: el campo y sus negociosos.
SU MIRADA OPTIMISTA
Lo que la preocupa a Gustavo Grobocopatel es que nuestra región no aproveché la oportunidad que le da esta nueva crisis financiera internacional para posicionarse como uno de los líderes mundiales. “¿Dónde está el futuro del crecimiento de la agricultura en el mundo? –se preguntó el empresario- En el Mercosur. El 50% de la agricultura nueva que va a haber en el mundo, va a estar en Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. O sea, estamos en un negocio bueno, como es producir proteínas y alimentos, y estamos en el lugar que va a crecer. Tenemos que trabajar para que esto sea realidad”.
Por otro lado, habló de la situación adversa que sufre Argentina. “Hay naciones que no han entendido que el mundo se modificó. Argentina, que siempre fue rico, hoy es un país que se empobreció porque no entiende demasiado la dinámica de la sociedad”, se lamentó el ruralista.
LA MESA DE ENLACE Y LAS RETENCIONES.
Grobocopatel recalcó a las entidades de la Mesa de Enlace por “el gran esfuerzo que han hecho para mantenerse unidos y dejar de lado históricos conflictos que separan a las distintas instituciones y unirse detrás de una idea: la defensa del interior”. Pero no se conformó y redobló la apuesta: “Ahora hay que ir por más, llenar de ideas, conceptos, de políticas. La Mesa de Enlace debería servir para enlazar a mucha gente y generar un ambiente de debate y de políticas consensuadas. El problema del sector agropecuario, es un sector muy autoreferenciado. Nos cuesta relacionarnos con algo fuera del sector”.
Respecto al impuesto por las exportaciones de granos, el empresario tiene una clara y sostenida opinión. “Las retenciones favorecen la concentración de las tierras en pocas manos. Las retenciones no gravan la utilidad, sino grava el ingreso. Seguís pagando aunque pierdas dinero”, concluyó.
Por Gonzalo Cores
