El jefe del bloque massista en Diputados acercó posiciones con otro de los precandidatos a Gobernador, Mónica López, y ya tiene trabajando para su armado a una docena de legisladores y ex intendentes con peso territorial.
En los últimos movimientos de Darío Giustozzi se registran dos sentidos muy claros. Por un lado, acerca posiciones con Mónica López, otra de los precandidatos a Gobernador por el Frente Renovador. Y, por el otro, dirigir todos los dardos al diputado Francisco de Narváez, el último en sumarse a ese pelotón de postulantes.
En el entorno del ex intendente de Almirante Brown son claros: “El Colorado no tiene gestión. Desde que llegó al espacio, se la pasa de reunión en reunión con dirigentes, pero nunca con la gente. No se le conoce militancia. Es todo lo contario a Darío: él tiene gestión, militancia y contacto con el vecino de a pie”.
Cuando se prenden los micrófonos, Giustozzi, lejos de enfriar la interna, la calienta aún más. El diputado afirmó que “no han mostrado compromiso con la gente, ni compromiso en actividades sociales" y se preguntó: "si no tuvieron oportunidad de gestionar el Estado, ¿dónde gestionaron? ¿En qué institución social? ¿Dónde militó, dónde despertó su vocación? Esas son las cosas que te distinguen, estoy convencido de que ahí hacemos una diferencia”.
Tanto es la rivalidad, que ambos puedan estar realizando una actividad proselitista a metros, y ni siquiera se cruzan. La semana pasada, mientras el “Colorado” encabezaba un encuentro con Nicolás Russo, en Lanús, Giustozzi hacía lo mismo con otra precandidata a Intendente de ese distrito, Noelia Quindimil.
Si bien desde el entorno del hombre de Almirante Brown priorizan la campaña electoral en cercanías al electorado, el diputado ya teje su armado político en la Provincia y los integrantes de su equipo de campaña.
En Lomas de Zamora, donde tiene que contrabalancear el peso de su rival político Martín Insaurralde, Giustozzi cuenta con el respaldo de la familia Mércuri, tanto de Osvaldo, como de su mujer María Elena Torresi y de su hijo Gabriel. En Berazategui, el diputado provincial Mario Gacobbe. En presidente Perón, el diputado provincial Carlos Acuña, titular del Sindicato de Trabajadores de Estaciones de Servicios. En La Matanza –donde el sciolista Fernando Espinoza pareciera tener casi hegemonía– tiene el apoyo de Rubén Ledesma, diputado provincial y candidato a Intendente. En su pago chico, lo tiene al actual intendente Daniel Boletieri, al diputado nacional Eduardo Fabiani y a la senadora provincial Patricia Segovia. En Ezeiza, cuenta con un apellido fuerte: el de Leonor Granados, que le peleará la intendencia a su hermano, Alejandro, funcionario de Scioli. Además, si se concreta la alianza interna con Mónica López, en Avellaneda lo tendría al petrolero y diputado nacional Alberto Roberti.
Quienes manejan los hilos y los movimiento de este espacio massista son el ex intendente de Avellaneda, Baldomero “Cacho” Álvarez, el ex intendente de Quilmes, Sergio Villordo y el senador provincial por Lanús, Luis Pallares.
