En general, no me gusta usar palabras en otro idioma que el castellano si no es absolutamente necesario, pero acorde con los “nuevos vientos”, los cuales dicen que para entender qué necesita Argentina es necesario haber pasado por una universidad angloparlante, titulé irónicamente como “Mercado amable” a la reflexión sobre los cambios PRO.
Por Alfredo Mason
En los 12 años anteriores pudimos crecer, no solo en la macroeconomía, sino cada uno de nosotros concretando aspiraciones y logros. Con un gobierno que tuvo grandes aciertos y también errores, y como eso se paga –y en Argentina dos veces- en el recambio presidencial asumió una conducción que expresa, ya no una base popular sino a las grandes corporaciones económicas concentradas. Mauricio Macri no es la expresión emergente de un grupo social o político, ni siquiera de ese colectivo circunstancial que lo votó, sino que representa a quienes lo eligieron para ocupar ese lugar: los que gráficamente podemos llamar los dueños de la riqueza.
Alguien podría pensar que esto es una especulación ideológica… vayamos entonces a ver la realidad. Cada vez que asume un presidente, producto de un proceso democrático, elige a sus colaboradores directos entre aquellos que comparten una visión política. Es así que cuando Macri alcanza la presidencia comienza con el nombramiento de ejecutivos provenientes de las grandes empresas (los Chief Executive Officer –CEO- o Director Ejecutivo) e inmediatamente comienzan a generarse las consecuencias de ello.
En Jefatura de Gabinete es nombrado Mario Quintana como Secretario de Coordinación Administrativa y Evaluación Presupuestaria, quien es el dueño de Farmacity, ¿será casualidad que en diciembre aumentaran 3 veces los medicamentos? El mismo es socio de la familia Braun en un emprendimiento de agronegocios. También allí fue nombrado Gustavo Lopetegui como Coordinador del Gabinete Económico –el hombre de la caja- quien era CEO de la línea aérea de origen chileno LAN, quien además es socio de Quintana en los negocios del campo. ¿El estudio de la apertura del mercado de cabotaje será casualidad?
En el Ministerio de Energía y Minería se nombró a Mario Capello como Sub-secretario de Desarrollo Minero, lobbista de la transnacional minera Barrick Gold, conformando un equipo con Santiago Dondo, quien asesoró a empresa mineras en el estudio Fortunati & Lucero y Rattagan, Macchiavello, Arocena & Peña Robirosa, como así también fue asociado extranjero en la oficina de Los Ángeles de la firma Latham & Watkins, donde intervino en transacciones de adquisición de compañías o activos de los sectores energéticos, y de bancos y grupos financieros de Centroamérica. ¿Será casualidad que se eliminaron las retenciones a las empresas mineras, generando una transferencia de fondos públicos al sector privado de 3.300 millones de pesos por año?
En el ministerio de Agroindustria se nombró a Ricardo Buryaile, a quien se lo supo ver cortando rutas en 2008, Vice-presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), y a Leonardo Sarquis, con el mismo cargo en la provincia de Buenos Aires, quien fuera CEO de Monsanto, la transnacional de agroquímicos más grande del mundo. ¿Será casualidad que se eliminaran totalmente las retenciones del trigo, maíz, sordo, girasol y las carnes?
La línea de bandera Aerolíneas Argentinas recibió como presidente a la CEO de General Motors, Isela Constantini, la cual junto con Lopetegui no solo parece buscar abrir el mercado interno para LAN sino que además logró el decreto 249 del 3 de febrero de 2016, por el cual se suprimen las tarifas máximas para vuelos de cabotaje, consecuencia de lo cual, aumentaron el 30% el precio de los pasajes.
Para el final, como corresponde, quedó lo mejor y por partida doble. A cargo del Ministerio de Hacienda y Finanzas se nombra a Alfonso Prat Gay, quien trabajara en la banca J. P. Morgan en Nueva York y Buenos Aires, llegando a ser Director de Estrategia de Tipos de Cambio en Londres. ¿Allí habrá aprendido que una devaluación del 40% no afecta la economía, tal como declaró?
Finalmente, en la Secretaría de Comercio se nombró a Miguel Braun, pariente de Marcos Peña –a través de su madre, Clara Braun-, socio de Mario Quintana y Gustavo Lopitegui en Pampa Cheese, cuyo tío –Federico Braun- es presidente de la cadena de supermercados La Anónima y Vicepresidente de la Asociación de Supermercados Unidos. Miembro de una familia de largos antecedentes de ocupación de tierras y otras «aventuras» en la Patagonia argentina como chilena, le tocó ser el verdugo del mercado interno y los trabajadores. En esa Secretaría se echaron a 200 personas y a otras 200 se las dejó sin tareas, desmantelando así la dirección que relevaba los datos y analizaba los precios; se eliminó el registro por el cual se recolectaba la información (SIRIP), se eliminaron los controles de las cadenas de valor y rentabilidad de las empresas, se disolvió el sector de control del cumplimiento de los Programas como Precios Cuidados, Ahora 12 y Subeneficios, se desarticuló el monitoreo de bienes e insumos (SIMONA), y eliminó el sistema de rótulos y etiquetas para evitar información engañosa. Además buscará derogar u omitir en el uso la Ley 26.993 de Defensa del Consumidor, la Ley de Abastecimiento –de la que Gabriela Michetti dijera que servía para darle poder absoluto al Guillermo Moreno y Federico Sturzzeneger afirmara que era propia de Cuba- y el Observatorio de Precios. Se eliminaron todos los controles y la consecuencia no se hizo esperar: la CAME anunció, después de 13 meses de alza, la disminución de las ventas minoristas en enero de 2016 y los alimentos subieron entre diciembre y febrero el 60%.
Devaluación, tarifazos, nombramientos, eliminación de controles… no son casualidades, son decisiones políticas claras y precisas.
