El exgobernador arma un nuevo espacio de poder dentro del poder. Por fuera del massismo y con guiños al cristinismo. Ya se empezó a reunir con los intendentes del conurbano. Intentará ser el nexo de unidad pensando en 2019. «Me gustaría ser candidato a presidente», dijo esta semana. Guiños de Cristina.
Cuando se armó el Frente Renovador en 2013, Felipe Solá aparecía como el dirigente del nuevo espacio massista con más renombre y más experiencia política. Fue gobernador de la Provincia más grande del país y funcionario de los gobiernos peronistas más importantes de las últimas décadas.
Tuvo significó un «fuego amigo» para el Frente Renovador, pero los massistas siempre recalcaron que hacía «su juego». Se manejó siempre con cierta independencia. Algo similar a lo de Facundo Moyano. Un dato: Solá ya no se sienta al lado de la referente massista en Diputados, Graciela Camaño. Ahora lo hace el economista Marco Lavagna.
La distancia que Massa siempre marcó con el kirchnerismo incomoda en cierto a punto a Solá, pensando que en 2019 se necesitará un peronismo unido para no dividir el voto opositor y garantizarle, así, la reelección a Mauricio Macri. Sabe que los distintos espacios peronistas convocan, pero que ninguno tiene un techo electoral que le pueda hacer frente a Cambiemos.
Cristina Kirchner entiende algo similar. Por eso empezó a enviarle gestos a peronistas no kirchneristas.
Al ser consultado sobre la expresidenta, Solá le subió el pulgar a la idea de un construir un marco electoral de «unidad». «¿Cómo vamos a conseguir la unidad dónde millones de argentinos que votaron no estén? demas, donde la mayoría son peronistas. Hay que registrar además donde están los votos, son los votos de los humildes. Creo que tiene que ser un solo sector y eso se va entendiendo de a poco», analizó el legislador.
El exgobernador bonaerense lanzó meses atrás un espacio interno junto al exjefe de gabinete de los Kirchner, Alberto Fernández. Allí también participó el kirchnerista Agustín Rossi.
Felipe Solá es opositor a Cambiemos pero no está inmerso hasta las rodillos en el «barro de la grieta». Convoca a votantes de clase media. Alejados del kirchnerismo después del 2009. El diputado es cauteloso y sabe que falta un año para el cierre de listas. Pero el tiempo es tirano y por eso empezó a reunirse con intendentes del conurbano.
El último encuentro fue en un almuerzo Oviedo. Allí estuvieron los jefes comunales Gabriel Katopodis, Mariano Cascallares, Gustavo Menéndez y Martín Insaurralde.
¿Puede Felipe Solá encabezar un espacio competitivo para el año próximo? Es una incógnita. Pero sí está claro que apareció un nuevo sector de poder, novedoso, en el peronismo bonaerense. Será una pieza más del ajedrez justicialista que intentará sentar en la mesa del 2019 al kirchnerismo, al massismo y al peronismo federal de Urtubey y Picheto.
