El diputado quiere eliminar cláusulas que bloquean a las listas opositoras. Pero no traba las reelecciones indefinidas.
Tras varios amagues, el diputado Facundo Moyano presentó ayer finalmente su proyecto para la “democratización” de los procesos electorales sindicales. Pese a su acercamiento al bloque de Sergio Massa, el titular del sindicato de peajes desoyó la recomendación del líder del Frente Renovador de poner el texto en el “freezer” y le dio entrada diez días antes de la apertura de sesiones.
Para dar margen a alguna negociación con la mayoría oficialista, cercana a la ortodoxia gremial, el hijo del jefe de la CGT opositora optó por una reforma electoral de tono más suave del que venía pregonando. Y aunque tiende a flexibilizar las condiciones para que las agrupaciones opositoras puedan confrontar electoralmente con las conducciones históricas, evita colocar un dique a las reelecciones indefinidas de las cúpulas gremiales. Tampoco alude a la libertad sindical que establece la OIT.
Los cambios que propone son: elección directa en los organismos de primer grado, designación de la junta electoral mediante asamblea, exclusión de requisitos proscriptivos (no podrá exigirse el aval de más del 3% de los afiliados para oficializar listas, ni que los candidatos hayan tenido que ser antes miembros de conducción), cupo femenino obligatorio y accesibilidad a los padrones. “Con organizaciones sindicales más democráticas gana el trabajador.
No creemos que la proliferación de sindicatos sea el camino. La democracia interna fortalece la unidad”, dijo Facundo por Twitter.
