Distribuidores y productores denunciaron que hay “discriminación” y “competencia desleal” y exigieron medidas urgentes al INCAA.
El distribuidor de cine Pascual Condito y varios referentes de la industria realizaron una sesión de confesión pública sobre la grave situación que sufre el cine argentino, denunciada en julio pasado por Crítica de la Argentina y ratificada tras las vacaciones de invierno.
"Estas últimas vacaciones han sido un claro escenario de discriminación al cine argentino. Mientras el resto de los estrenos se ofrecían con 10 y 12 vueltas, los tres estrenos nacionales tenían, salvo excepciones, dos, tres o cuatro funciones y muchas de ellas en horarios poco propicios para el público infantil", se quejó Condito y acusó por esto a "los responsables de la programación de las salas”.
“Desde que la exhibición se concentró en manos de empresas extranjeras, el cine argentino fue perdiendo espacio a pasos agigantados”, denunció y luego pidió que el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) convoque a una reunión entre productores, directores, distribuidores y exhibidores “para concertar y encontrar los caminos que permitan trabajar”.
"Primero se programan los otros estrenos y el cine local debe ubicarse en las salas que queden. ¿No deberíamos priorizar la exhibición de nuestro cine?", se preguntó Condito, para quien "ya es hora de exponer en voz alta lo que esta sucediendo".
