Mientras el gigante asiático agranda su influencia en al región, Trump planea un encuentro con lideres latinoamericanos para frenar a Xi Jinping.
En las últimas horas, la prestigiosa revista de análisis Politico destacó la postura norteamericana frente al avance chino en América Latina.Según reza el artículo escrito por Diana Nerozzi y Phelim Kine, Donald Trump buscar reforzar su doctrina Monroe para evitar que el gigante asiáticos gane terreno en el continente.
Esta estrategia, dicen los autores, se centra en contener el avance económico y político de China, que el gobierno estadounidense considera una amenaza a la seguridad nacional y la prosperidad de su país y el continente.
A principios de año, Estados Unidos ya dio una muestra de su nueva estrategia política en el continente con la detención de Nicolás Maduro y con el posterior control de su Petróleo. Este movimiento no solo tenía como objetivo recuperar parte del negocio petrolero que Estados Unidos perdió con el Chavismo, sino que también significa cortar lazos entre Venezuela y China, uno de sus principales compradores.
En esta línea, Estados Unidos presiona sobre el régimen cubano, quien se encuentra en un momento crítico y sobre Panamá. Lo mismo sucede con Brasil, quien es el mayor socio comercial de China en la región. Esto desató una pelea entre Donald Trump y Lula, una disputa que tiene como principal operador a Eduardo Bolsonaro desde Washington.
En Perú, la reciente pérdida de control regulatorio sobre el megapuerto de Chancay, valorado en 1.300 millones de dólares y construido por empresas chinas que responden a Xi Jinping, ha sido utilizada por la administración como argumento sobre los riesgos de la penetración china. Un portavoz del Departamento de Estado declaró: “Ningún país es inmune al impacto negativo de las prácticas comerciales injustas de China y la sobrecapacidad subsidiada por el estado”.
Elbridge Colby, subsecretario de Defensa para Políticas del Pentágono, afirmó en octubre de 2024 en Dartmouth que “es preciso priorizar el riesgo de conflicto con China para evitarlo”.
En el terreno comercial, Trump elevó los aranceles a productos chinos hasta un 145%, lo que motivó represalias del régimen chino y finalmente obligó a buscar una distensión, en particular para asegurar el acceso estadounidense a minerales estratégicos.
La influencia china no se limita al comercio. Un informe oficial señala que Beijing ha firmado acuerdos de la Franja y la Ruta con 22 de 33 países latinoamericanos y caribeños, consolidando su presencia en sectores como energía, transporte y comunicaciones.
En 2025, el comercio bilateral entre China y la región ascendió a 565 mil millones de dólares, superando ampliamente los 346 mil millones de dólares registrados entre América Latina y Estados Unidos. En este contexto, Trump prevé reunir a mandatarios latinoamericanos el 7 de marzo en Miami, en vísperas de su encuentro bilateral con Xi Jinping en Beijing.
