Hace rato que Jesús Cariglino y Raúl Othacehé gobiernan en Malvinas Argentinas y en Merlo. Han compartido espacio durante la gobernación de Duhalde, y las presidencias de Menem y Kirchner. Pero siempre hubo recelos. La llegada del “vasco” al Frente Renovador reavivó viejas rencillas. El malvinense necesita mostrar gestión y coquetea con el sciolismo.
Por César Morielli
Un poco más o un poco menos, hace 20 años gobiernan sus distritos. Un antecedente opuesto a uno de los caballitos de batalla del Frente Renovador durante la campaña, que propone terminar con las reelecciones indefinidas de los intendentes. Lejos, también, de la propuesta de nuevas ideas y referentes políticos. Pero poseen muchos votos, aparato y territorialidad, algo indispensable para que Sergio Massa pueda aspirar a la presidencia en 2015.
Raúl Othacehe llegó al poder en Merlo en 1991, y Jesús Cariglino comanda Malvinas Argentinas desde 1995. Convivieron a la fuerza y al calor del poder durante la gobernación de Duhalde y la primera etapa del kirchnerismo. Hoy los cobija Sergio Massa. Pero la relación entre ambos tiene diferencias de antaño. Siempre trabajaron electoralmente desde distintas trincheras a pesar de compartir paraguas partidario. En el territorio, están sentados sobre una andanada de votos que les permite negociar políticamente con la figura de turno.
Ahora, a sus históricas diferencias -"no se pueden ni ver"-, se le puede agregar un capítulo. Cariglino levantó temperatura cuando tuvo que enterarse por los medios que Othacehé se sumaba al Frente Renovador. Le cayó mal que nadie lo consultara, o al menos lo informara, sobre la nueva adquisición. También ve con malos ojos que dirigentes que enfrentaron públicamente al kirchnerismo, pagando el costo de gestión en el retaceo para recibir fondos, queden igualados con quienes coquetearon en el oficialismo hasta último momento y decidieron pegar el salto de un día para el otro. Para colmo, algunos armadores del massismo el año pasado decían que Othacehé o West, de Moreno, eran el límite a la hora de juntarse.
Pero en realidad, es todo parte de las viejas disputas políticas entre ambos. Siempre hubo roces, coqueteando con el mismo objetivo electoral, peleando el mismo perfil de votantes, luchando por tener más peso en el peronismo bonaerense, la hegemonía en la Primera Sección electoral y varios etcéteras relacionados al manual de estilo de los barones del conurbano.
Los últimos días circuló el rumor de que Cariglino volvería a las huestes de Daniel Scioli. Imposible un retorno al kirchnerismo, sería una covacha posible en un espacio peronista. Sin embargo, allegados al intendente enseguida echaron por tierra la versión. A pesar del enojo por la llegada de Othacehé, el malvinense seguirá en el FR y no aborta su estrategia en búsqueda de la candidatura para gobernador bonaerense de ese espacio. De hecho Massa ya realiza mediciones al respecto.
Pero mientras tanto, Cariglino avisa que tiene que gobernar, y que en el marco de la gestión mantendrá buenas migas con el sciolismo. Hace algunas semanas recibió en su distrito al Ministro de Seguridad Alejandro Granados. Oficialmente se dijo que conversaron sobre medidas para combatir el delito y presentaron nuevos móviles. Hacia adentro, son chicanas para los massistas que azuzan a Cariglino con la foto de su archirival Othacehé.
Un dato no menor es el del caso del emblemático concejal opositor en los pagos "del Vasco” de Merlo. Cariglino tiene línea directa con de Gustavo Menéndez, un edil massista que abandonó el Frente Renovador cuando supo que su enemigo distrital, el intendente, se sumaba al espacio. El concejal encontró rápido el calor del malvinense y luchará por la intendencia 2015. Dicen en Grande Merlo, la agrupación del concejal, que antes de la foto con Massa avisaron sobre las irregularidades y elaboraron un informe para advertir sobre la gestión de Othacehé.
