El ministro de Desarrollo Humano de la provincia de Buenos Aires, toma a Muhammad Tunus, recientemente elegido como Premio Nobel de la Paz, para explayarse sobre la promoción del microcrédito.
Por Jorge Rubén Varela - Ministro de Desarrollo Humano de la provincia de Buenos Aires.
El logro de Muhammad Yunus, elegido como Premio Nobel de la Paz, nos enorgullece a todos. Especialmente a quienes lo imitamos en esta tarea de promover el microcrédito como una de las vías para la inclusión social.
Este brillante economista de Bangladesh fundó el banco Grameen, el primero en el mundo que da microcréditos a personas totalmente insolventes. El éxito de su idea se funda en que los créditos se dan por grupos de cinco personas, que se apoyan para reembolsar la deuda. Por este sistema, el índice de devolución supera el 92 por ciento.
Cabe aclarar que el mecanismo no sólo incluye el otorgamiento de microcréditos, sino también un desarrollo de programas de educación y de salud para sus prestatarias.
Este "banco de pobres" ha beneficiado a más de tres millones de personas, propietarias ellas mismas del banco y en su gran mayoría mujeres, que reunidas en grupos consiguen reembolsar 9 de cada 10 de sus pequeños préstamos.
En la provincia de Buenos Aires, por iniciativa del gobernador Felipe Solá, estamos impulsando el desarrollo de un sistema financiero que atienda al sector más vulnerado por los últimos años de crisis que ha vivido no sólo la Provincia sino también la Argentina.
Para seguir revirtiendo los niveles de pobreza e indigencia como en estos últimos tres años, el Ministerio de Desarrollo Humano tiene en marcha programas como El Trabajo Dignifica o Fuerza Solidaria, que implican un sistema financiero de inclusión que le permite obtener un crédito a aquellos que tienen proyectos productivos pero que no son sujetos del sistema bancario tradicional.
Con esto cumplimos un doble objetivo: paulatinamente vamos saliendo del asistencialismo, sin descuidar las necesidades básicas de las familias, y ayudamos a generar fuentes laborales concretas que les permitan a los bonaerenses una alternativa digna y efectiva.
Queremos que cada uno de los habitantes de la Provincia acceda a un trabajo digno y, para poder hacerlo, cuentan con estos microcréditos. Si nosotros salvamos una familia de la decadencia, si la salvamos del riesgo social y si logramos incluirla, será otro paso exitoso como Gobierno.
La Provincia, a través de estos créditos que son manejados por los municipios o por las ONGs –depende el caso-, apuesta a las iniciativas generadas desde la gente, que permitirán que las comunidades tengan herramientas para salir del asistencialismo. Nuestro objetivo es ayudar a la gente a insertarse.
En concreto: este año pusimos en marcha El Trabajo Dignifica, un plan integral que reconoce y recuperar los saberes populares, los recursos existentes y las capacidades de las organizaciones sociales y productivas, creando oportunidades de trabajo e ingreso en los sectores de mayor vulnerabilidad.
Una de las formas de llevar adelante esta iniciativa –a la que ya se han sumado 200 mil bonaerenses— es a través de la construcción de redes y organizaciones que administren operatorias de microcrédito, microbancas, grupos de financiamiento solidario como herramientas de ahorro, acumulación e inversión en la base de la economía social.
También lanzamos el programa “Fuerza Solidaria”, una línea de créditos que permite que un potencial de 15.000 personas puedan desarrollar microemprendimientos, accediendo ahora a préstamos que les eran vedados por los bancos cuando no podían responder a sus exigencias administrativas.
Se trata de un fondo de 14 millones de pesos que serán canalizados por organizaciones no gubernamentales y destinados a pequeños productores agropecuarios y personas que realizan actividades productivas como carpintería, herrería y gastronomía, entre otras.
La implementación del nuevo instrumento financiero servirá para apoyar la actividad de la gente que antes obtenía el peor crédito, que era el crédito en negro, que sólo sirve para los “vivos” que lo prestan.
Este año el gobierno nacional promulgó la nueva ley de microcréditos que, justamente, tiene que ver con la promoción y regulación del desarrollo de la institución del microcrédito. Promueve el desarrollo de las personas, favorece directamente a emprendedores o unidades productivas y tiene que ver con el fortalecimiento de los vínculos solidarios. Ese es el objetivo de las políticas sociales en lo que corresponde a las personas como a las instituciones.
Este es un primer paso en la línea de la economía social; con el tiempo seguramente se avanzará para acumular experiencias, sistematizar acciones y podremos ir cumpliendo de una manera más cabal en la equidad con justicia social.
En América Latina, con 224 millones de pobres y los mayores niveles de disparidad social del globo, el microcrédito puede realizar una contribución clave. Los esfuerzos realizados, especialmente por el Premio Nobel de la Paz, son muchos pero también resta mucho por hacer.
