La Cámara alta aprobó el proyecto impulsado por la diputada Ayelén Rasquetti y definió que la propiedad, abandonada durante décadas, se convierta en un Polo Judicial, de Seguridad y Tránsito. El proceso se realizará bajo la Ley de Expropiaciones, con compensación económica obligatoria para los dueños.
El histórico Castillo de Cañuelas inició una fase decisiva. El Senado bonaerense sancionó la expropiación del inmueble y confirmó su incorporación al patrimonio público. La diputada provincial Ayelén Rasquetti presentó la iniciativa y celebró la aprobación en la Cámara alta. Marcó que la medida fortaleció la presencia estatal en la región y aseguró un uso social para un edificio que, durante años, quedó fuera de toda actividad.
La decisión estableció que el predio se convierta en un Polo Judicial, de Seguridad y Tránsito. Ese complejo unificará fiscalías, juzgados y dependencias que hoy funcionan en lugares separados. Según la legisladora, este paso garantizó trámites más ágiles para los vecinos de Cañuelas y de las localidades cercanas. También implicó la puesta en valor de una construcción emblemática ubicada en el ingreso a la ciudad por las rutas 205 y 3.
Rasquetti sostuvo una postura contundente después de la votación. Señaló: “El Castillo es parte de nuestra identidad y durante años estuvo abandonado. Hoy dimos un paso fundamental: recuperarlo para la comunidad y convertirlo en un espacio que garantice más accesibilidad a la Justicia y mayor presencia del Estado.” Más tarde destacó el impacto regional y afirmó: “Este es un día histórico para Cañuelas, no es sólo recuperar un edificio, es mejorar la vida cotidiana de miles de personas.”
La diputada remarcó que el proceso se ajustó a la Ley Provincial de Expropiaciones. Esa norma exige una indemnización económica justa para los propietarios. El procedimiento incluyó una instancia administrativa o judicial para determinar el valor del inmueble y asegurar el resarcimiento previo a la transferencia definitiva. Rasquetti insistió en ese punto y expresó: “Es un proceso con reglas claras: se respeta la propiedad privada y se asegura que los propietarios reciban la compensación correspondiente.”
La construcción data de la década del treinta. Su origen estuvo ligado a proyectos industriales y comerciales que se interrumpieron con el paso del tiempo. La ubicación estratégica del predio lo transformó en un sitio clave para concentrar servicios judiciales y de seguridad. Según el proyecto, la iniciativa redujo traslados, agilizó gestiones y permitió recuperar un símbolo urbano de alto valor histórico.
En el cierre, la diputada sostuvo un mensaje dirigido a los vecinos de Cañuelas. Afirmó: “El Castillo vuelve a ser de Cañuelas. Es un orgullo haber impulsado esta iniciativa junto a Marisa y Gustavo, y que hoy podamos decir que la comunidad recupera un símbolo que estaba perdido.”

