Un informe elaborado por Greenpeace Argentina estipula que el relleno sanitario del Ceamse en San Martín puede colapsar dentro de 2 años si la Ciudad de Buenos Aires no reduce la cantidad de basura producida.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires incrementó un 24 % la generación de basura y está lejos de cumplir con los parámetros acordados con el gobierno de la Provincia de Buenos Aires para reducir los índices de producción de residuos. Un informe de Greenpeace estipula que el predio del Ceamse en José León Suárez estará desbordado dentro de 2 años.
En el 2009, la Ciudad envió 1.847.748 toneladas de residuos a los depósitos del conurbano (5.062 toneladas por día). Y este año, debería generar un 43 % menos para cumplir con el acuerdo Basura Cero firmado con el gobierno bonaerense en el 2008. El gobierno porteño está lejos de alcanzar esas cifras y la situación pone en riesgo la vida útil de los rellenos sanitarios.
Lo cierto es que la Ciudad alcanzó los récords de generación de basura y la cifra parece no poder bajar. "La meta se alejó mucho más por el crecimiento continuo que tiene la ciudad en cuanto a la producción de basura y la porción que más aumentó fueron los residuos domiciliarios. Este gobierno interrumpió las campañas para la discriminación de la basura en origen y durante dos años no se hizo nada", dijo María Eugenia Testa, directora política de Greenpeace al diario La Nación.
Desde Greenpeace apuntan al ex ministro de Espacio Público y Medio Ambiente Juan Pablo Piccardo: "Dejó una bomba de tiempo. Nada se hace al respecto; la basura crece cada vez más y nunca se firman los contratos de concesión con las empresas de recolección". El gobierno porteño rechaza esta acusación e indicó que en los últimos dos años aplicó distintas medidas para disminuir la cantidad de residuos.
La Ley establece un cronograma de reducción progresiva del enterramiento de residuos, con plazos concretos: reducción de un 30% para el 2010, de un 50% para el 2012 y un 75% para el 2017. Prohíbe, finalmente, el enterramiento de residuos aprovechables y reciclables para el año 2020.
En el artículo 10 de la ley se prevé la formación de una comisión de monitoreo de los avances de la ley, integrada por organizaciones no gubernamentales, recuperadores urbanos, cámaras empresariales, institutos de investigación científica, etc. Esto es importante porque fomenta la participación de la ciudadanía, enriquece el diseño y la aplicación de las políticas de Basura Cero debido a la experiencia de los diferentes sectores, otorga transparencia al proceso y obliga al Estado a dar cuentas de su labor a la ciudadanía.
EL INFORME DE GREENPEACE
Durante el año 2009, la Ciudad de Buenos Aires aumentó la cantidad de RSU enterrados en los rellenos sanitarios del conurbano bonaerense en un 0,2%, unas 3.730 toneladas más con respecto a 2008, alcanzando las 1.847.748 toneladas frente a las 1.844.018 del año anterior (según datos oficiales de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado –CEAMSE-).
Los sectores que más aumentaron sus niveles de disposición final fueron residuos domiciliaros y resultantes del barrido, en un 18,7% y 7,6% respectivamente, según datos de la CEAMSE. Esto es: en 2009 se enterraron 924.120 toneladas de residuos domiciliarios y 125.217 toneladas provenientes del barrido, superando los niveles de 2008 (778.502 y 116.362 toneladas respectivamente).
La campaña de Comunicación Jugá Limpio, una vez más, se aleja de Basura Cero.
El Gobierno porteño no desarrolló ni implementó una campaña de educación y concientización acerca de la separación domiciliaria de RSU tal como exige la Ley Basura Cero. La campaña publicitaria “Jugá Limpio”, al igual que en 2008, realizó actividades alejadas de los contenidos establecidos por la Ley 1854 e inconsistentes con la ausencia de políticas de recolección diferenciada.
LA CONTAMINACIÓN
Estudios realizados sobre muestras de lixiviados demostraron la presencia de mercurio, plomo, cromo, zinc y PCB en cantidades que superan los límites permitidos para vertidos en cursos de agua. Estos elementos pueden provocar daños renales, malformaciones congénitas, enfermedades en la piel, cáncer, alteraciones hormonales y abortos prematuros, entre otras dolencias.
Por este motivo, los gobiernos han encontrado fuertes resistencias para la instalación de nuevos rellenos, situación que derivó en la sobreexplotación de los rellenos hoy disponibles. En la actualidad, el único relleno sanitario habilitado es Norte III, en San Martín, con capacidad de enterramiento de residuos hasta 2012. Los otros dos rellenos, el de González Catán, en La Matanza y el de Punta Lara, en Ensenada, deberían estar clausurados por disposiciones judiciales que acompañaron los reclamos de los vecinos.

