El partido amarillo enfrenta una creciente diáspora interna con dirigentes como Diego Valenzuela migrando hacia La Libertad Avanza, lo que ha generado un clima de tensión. Mientras algunos buscan presionar a Mauricio Macri para que acuerde con el gobierno, la falta de unidad dentro del partido complica cualquier intento de enfrentarse a LLA. Fuentes cercanas al ex presidente aseguran que no es él quien rechaza el acuerdo, sino que se está evaluando con cautela
Entendiendo que el contenido del encuentro podría filtrarse en cuestión de minutos hacia los medios, Jorge Macri dejó en claro a los participantes de la reunión virtual la importancia de mantener la confidencialidad. Sin embargo, solicitó que, en caso de que la información trascendiera, se asegurara que no es cierto que él no busca un acuerdo con el gobierno. Explicó que su intención era entender cómo avanzar hacia ese objetivo, especialmente después de que Javier Milei lo incluyera, durante el fin de semana, en lo que denominó una supuesta “campaña de indignación” tras sus controvertidas declaraciones en Davos. Además, señaló que en las últimas 24 horas había sido blanco de constantes ataques por parte de las principales redes libertarias.
Mientras tanto, desde Cumelén, con el paisaje del lago Nahuel Huapi de fondo, Mauricio Macri escuchaba atentamente los planteos del jefe de Gobierno. A punto de viajar a Buenos Aires para liderar este miércoles la primera reunión presencial del PRO en el año, el exmandatario seguía de cerca la creciente tensión entre Jorge Macri y los líderes de La Libertad Avanza. Este enfrentamiento se enmarca en una estrategia de confrontación contra lo que el PRO considera una arremetida del denominado “triángulo de hierro” sobre la Ciudad de Buenos Aires, considerada el último bastión clave del partido amarillo.
El expresidente, como su primo Jorge Macri, está visiblemente irritado por la ofensiva de los hermanos Milei contra sus intereses en la Ciudad de Buenos Aires. Esta confrontación quedó evidenciada en la postura del bloque oficial de La Libertad Avanza (LLA), que ha rechazado casi todas las iniciativas impulsadas por el jefe de Gobierno en la Legislatura. Además, en los próximos días, se espera que tres nuevos legisladores abandonen la bancada de la coalición oficialista en el ámbito porteño, liderados por Juan Pablo Arenaza y respaldados por Patricia Bullrich. Estos movimientos marcan un nuevo capítulo en la disputa por el control político en el territorio más importante para el PRO.
Se anticipa que habrá novedades en el corto plazo, ya que Patricia Bullrich acaba de regresar de unas vacaciones en Disney, Orlando, mientras que Karina Milei concluyó recientemente su gira presidencial por Estados Unidos y Suiza.
“En la ciudad, la apuesta es a matarlos”, destacó anoche una fuente oficial con profundo conocimiento de la estrategia porteña encabezada por los hermanos Milei y Santiago Caputo, el principal asesor del presidente.
Durante la reunión virtual, el líder del PRO expresó en varias ocasiones su frustración por la falta de colaboración de los libertarios en la Ciudad de Buenos Aires, mencionando incluso nombres específicos. Ofuscado, el jefe de la oposición se refirió a esta actitud en una reunión que se extendió por más de una hora, donde participaron intendentes, gobernadores y legisladores destacados como Rogelio Frigerio, Cristian Ritondo, Diego Santilli, Soledad Martínez y Guillermo Montenegro, entre otros. La reunión también sirvió para repasar los temas que se plantearán en las sesiones extraordinarias propuestas por el Ejecutivo. Aunque existe consenso en respaldar la suspensión de las PASO, no se logró acuerdo sobre su eliminación.
Además, el encuentro sirvió para organizar la cumbre de mañana, la segunda en solo 72 horas, lo que refleja la creciente urgencia del macrismo ante los avances del gobierno, que ha centrado sus esfuerzos en debilitar a la familia Macri y en atraer a varios de sus dirigentes.
Ignacio Torres, el otro gobernador, no participó de la reunión, ya que estaba inaugurando el ciclo lectivo en el interior de Chubut y se excusó por problemas de conectividad. Tanto Torres como Rogelio Frigerio han confirmado que no estarán presentes este miércoles, ya que prefieren enfocarse en la gestión y mantener su propia relación con la Casa Rosada, al margen de la conducción partidaria liderada por los Macri, quienes siguen concentrados en la administración porteña.
En este contexto, la posibilidad de un acuerdo electoral entre las cúpulas del PRO y La Libertad Avanza parece cada vez más distante. «Nunca estuvimos tan lejos», comentó ayer un colaborador cercano al ex presidente, quien se encarga de transmitir sus pensamientos. Aunque a Macri le gustaría acercar posiciones, no oculta su malestar por lo que considera un trato despectivo tanto a nivel público como privado, especialmente por parte del presidente, su hermana Karina, y el consultor Santiago Caputo. Se dice que cuando Macri le propuso a Milei conformar un equipo de trabajo hace algunas semanas, lo hizo sabiendo de antemano que la respuesta sería negativa, con la intención de dejar en evidencia las posturas de cada sector.
Ante la falta de acuerdo en la Ciudad de Buenos Aires, y con una convocatoria a elecciones anticipadas que, por el momento, no ha logrado desvincularse de la discusión a nivel nacional, algunos dirigentes del PRO con fuerte presencia territorial en la provincia de Buenos Aires comenzaron a plantear ayer la posibilidad de avanzar en una alianza electoral en ese distrito clave para el PJ. Esta es la primera vez que se plantea esta opción internamente, con independencia de lo que se decida en la Ciudad, en un contexto marcado por un enfrentamiento directo con el gobierno. En la provincia, además, están representados muchos de los dirigentes que buscan acercarse a Milei, como Cristian Ritondo y Diego Santilli, quienes cada vez sienten más el peso de la disputa tanto pública como privada entre la conducción de La Libertad Avanza y el PRO, liderado por los Macri.
De hecho, ayer, algunos legisladores cercanos a estos sectores recordaron el antecedente de 2013, cuando los primos Macri lograron un acuerdo en territorio bonaerense con el Frente Renovador de Sergio Massa, que aceptó incluir dirigentes del PRO en una lista conjunta para enfrentar a Cristina Kirchner. Aunque ahora se encuentran en bandos opuestos, con Massa en confrontación con Kicillof, el acuerdo de 2013 sigue siendo un referente de cómo las alianzas pueden forjarse, incluso en tiempos de disputas internas.
En ese entonces, fue Jorge Macri quien cerró personalmente el acuerdo en una reunión en Tigre, respaldado por el ex presidente Mauricio Macri. El pacto incluyó un compromiso de no agresión en la ciudad, donde se renovaron senadores en ese año. «Nadie me pidió que abandone la pertenencia partidaria, y mi referencia sigue siendo el PRO y Mauricio Macri«, comentó Jorge Macri hacia finales de 2013, refiriéndose a la alianza con el Frente Renovador.
Es cierto que, en aquellos años, el PRO era un espacio en plena expansión. Sin embargo, cerca del ex presidente reconocen ahora la “delicada” situación partidaria que llevó al jefe de Gobierno a poner sobre la mesa la posibilidad de una candidatura de su primo, una idea que él rechaza por completo. A pesar de su negativa, en su entorno dejan abierta una pequeña posibilidad, dadas las dimensiones de la crisis que atraviesa el partido.
“Estamos frente a un proceso de purificación”, explicaron este lunes algunos de los cercanos al ex presidente. Señalan que la salida de Luis Juez del bloque del PRO en el Senado forma parte de este proceso, y anticipan que será reemplazado, a menos que surjan imprevistos, por Alfredo de Angeli.
A pesar de reconocer la difícil situación, en la cúpula del PRO buscan resistir ante la diáspora de dirigentes que comenzó con el pase de Diego Valenzuela. Aunque Valenzuela ya trabajaba desde hace tiempo con el gobierno, su movimiento generó un clima de migración interna hacia La Libertad Avanza. En la Casa Rosada siguen de cerca los movimientos de otros colegas del intendente de Tres de Febrero. La estrategia la perfeccionan Santiago Caputo y la hermana del presidente, quienes están a cargo de definir los tiempos. «La diáspora será infinita«, se jactó ayer una fuente oficial.
Desde el círculo cercano a los Macri saben que Néstor Grindetti, el último candidato a gobernador bonaerense del PRO, quien tiene una relación cercana con el ex presidente desde hace décadas y fue parte de la fundación del partido, ha sido tentado en las últimas semanas para sumarse a la corriente interna del gobierno.
También saben que hay otros dirigentes que se sienten cada vez más atraídos por el gobierno, pero que no están dispuestos a dar el paso definitivo hacia LLA si no es como parte de un acuerdo integral. Las conversaciones entre estos sectores son constantes y buscan presionar a Macri para que acepte un acuerdo, cueste lo que cueste. Sin unidad, no hay dirigentes del PRO dispuestos a enfrentarse a La Libertad Avanza. En el círculo cercano al jefe del PRO aseguran que no es él quien se opone al acuerdo, sino que la situación está siendo manejada con mucha cautela y estrategia.
