El gobernador electo quiere tomarse el tiempo necesario para conocer en profundidad cómo están las cuentas de la provincia. Siguen preocupando los 80 mil millones de pesos que quedan de déficit de Vidal. El plazo formal se cumplió el 31 de octubre.
En medio de una lenta transición bonaerense, Axel Kicillof evalúa presentar el presupuesto 2020 en los primeros días de marzo para aprobarlo durante ese mismo mes en la Legislatura.
El plazo para la presentación del presupuesto 2020 ya está vencido, la fecha límite era el 31 de octubre. Sin embargo, el gobierno pidió una prórroga atendiendo a dos cuestiones: la primera es la ausencia de parámetros nacionales; y la segunda es el cambio en el gobierno provincial.
Si bien desde el ministerio de Economía venían trabajando en algunos parámetros del presupuesto para el próximo año, se sabe de la obsesión por los números y los gráficos que caracterizan al gobernador electo.
De acuerdo a lo que fue adelantando Kicillof y su equipo, el nuevo gobierno bonaerense tendrá desafíos importantes en materia económica. Uno de los más importantes será sanear el Banco Provincia para apuntalar desde esa banca pública la producción en el territorio bonaerense.
Kicillof quiere conocer área por área y revisar cada número con su equipo de confianza. Pero, pese al afán por los gráficos y placas de presentaciones, el ex ministro deberá afrontar otras decisiones, entre ellas, resolver su gabinete. Uno de los temas más candentes es el ministerio de Seguridad, sobre el cual aún no dio pistas concretas para contener a La Bonaerense, la fuerza policial más numerosa del país.
Pero volviendo al presupuesto, todavía es una incógnita si Kicillof pedirá que la Legislatura lo autorice a tomar deuda. Durante la campaña, el ex ministro centró sus críticas hacia María Eugenia Vidal en la deuda contraída durante los últimos años. Esa deuda fue autorizada por los legisladores y para conseguir los votos la Gobernadora contó con la ayuda del massismo y el PJ de los intendentes.
Ahora, todo parece indicar que -luego de las críticas- no habrá pedido de autorización alguno. Sin embargo, existe una formalidad que podría obligar al futuro gobernador a incluir ese ítem en el texto proyecto.
Según publico LaPoliticaOnline, el gobernador electo quiere tomarse el tiempo necesario para evaluar las cuentas de la provincia, analizar los pasos a seguir y recién entonces redactar un presupuesto para el año próximo. Desde su entorno evitan confirmar esa jugada, aunque tampoco la niegan.
Sucede que el presupuesto debe ser balanceado. Esto implica que la proyección de lo que se va a gastar durante 2020 deber coincidir con lo que va a ingresar en términos de recursos. En función de eso, se sabe que la provincia cuenta con un déficit de unos 70.000 millones y que el gobierno debe contemplar -al menos en términos formales- ese monto como ingreso.
Kicillof no cuenta con legisladores propios y por estas horas aparecen algunas diferencias internas sobre quienes serán los encargados de conducir a kirchneristas, peronistas y massistas en la compleja Legislatura.
Pero existe además otro factor que llevaría a Kicillof a dilatar la presentación del presupuesto. Por estas horas existe una feroz ‘rosca’ subterránea centrada en la definición de lugares de poder del nuevo gobierno.
En esas conversaciones se están definiendo los lugares clave del congreso bonaerense, los legisladores encargados de conseguir los votos para aprobar los proyectos que Kicillof requiera.
Allí es donde en las últimas horas aparecen algunas diferencias internas sobre quienes serán los encargados de conducir a kirchneristas, peronistas y massistas.
