Francis Fukuyama, un funcionario del Departamento de Estado Estadounidense, ganó en los comienzos de los 90 éxito y fama sosteniendo que el fin de la guerra fría era el fin de la historia, la muerte de las ideologías y que el mercado libre y la sociedad de consumo constituiría el destino final de la humanidad, garantizando la libertad, la igualdad y la propiedad para todos. Pero en la práctica ese modelo “neoliberal” fue incapaz de solucionar los problemas que siguen aquejando a la sociedad: altos índices de desempleo, trabajo en negro, pobreza y exclusión social.
Por Alejandro Phatouros, concejal de San Martín
Los economistas vernáculos como Domingo Cavallo fueron quienes cumplieron las políticas del llamado “Consenso de Washington”; el caso Argentino era atípico, ya que no se relacionaba con gobiernos procomunistas sino que el principal problema era el “Peronismo”. Cuando John William Cooke (1920-1968, representante del Gral. Perón en la Argentina y principal líder de la resistencia peronista) define al peronismo como “el hecho maldito del país burgués”, logra la más perfecta síntesis del significado del peronismo para la historia argentina. El peronismo es el protagonista indiscutido de los logros y conquistas de los trabajadores argentinos. Pero no fue gratuito: durante décadas fue perseguido, fusilado, prohibido, secuestrado, torturado.
Cuando Néstor Kirchner fue elegido presidente la Argentina volvió a sentirse parte de Latinoamérica, de esa Patria Grande soñada por los prohombres de la Nacionalidad, los creadores de esa “Línea Nacional y Popular”: José de San Martín, Juan Manuel de Rosas, Manuel Dorrego, Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo y Eva Perón. La Inclusión Social se convirtió en política de Estado, el respeto a los Derechos Humanos se materializó en leyes tan justas como lo fue el voto femenino en su momento; la educación vio cómo la voluntad política la valorizaba y dignificaba, dejando de ser un “gasto público” y convirtiéndose en una inversión; los mayores fueron reconocidos, se renegoció la deuda externa sin “pagarla con el hambre y la sed de los argentinos”; se recuperó el concepto de Soberanía Nacional lejos de la sumisión al Consenso de Washington, que había provocado el caos económico y social; el movimiento obrero volvió a ser un interlocutor privilegiado. En síntesis Néstor Kirchner hizo renacer a la Política, recuperándola para la gente y haciéndonos sentirnos a todos parte de ella.
En nuestra querida Patria Chica de Gral. San Martín, sucedía algo similar, se rechazaba la ideología a través de propuestas anodinas como el supuesto vecinalismo, el marketing, las gigantografías, la intensa propaganda audiovisual, que ayudados por un peronismo desunido permitió la permanencia en el poder durante 12 años de una Gestión, que comenzó ordenada y prolija, pero que con el tiempo mostró signos de agotamiento y deterioro. Prueba irrefutable fueron los constantes saltos de partido político en partido político, sin tener en cuenta las ideologías, los postulados, las plataformas políticas, basándose exclusivamente en el mantenimiento de sus privilegios y la perpetuidad de una familia gobernante que no dudó en agraviar al Peronismo de San Martín con una gran afrenta: como fue la celebración del “Día de la Lealtad” en un acto donde entonaron la gloriosa marcha obra de ese Prócer que fue Hugo Del Carril y donde pretendieron desembarcar en nuestro Movimiento. Al mismo tiempo en sus boletas electorales colocaron las figuras del General y de la Compañera Evita.
Y así como Néstor restauró la Política, la ideología y la militancia; los militantes de Gral. San Martín decidimos luchar para recuperar el Municipio e integrarlo a ese Proyecto Nacional, Popular y Democrático liderado por nuestra Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, digna y sólida continuadora de la obra de su marido, siendo ella un cuadro político excepcional que nos enorgullece como Argentina y Peronista.
El Gral. Perón sostenía que “La política no es para nosotros un fin, sino solo el medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza Nacional”. Por eso fue fundamental la Unidad de toda la Militancia Peronista de nuestro querido San Martín. Conducidos por sus dirigentes y con un candidato a Intendente intachable y humilde como el compañero Gabriel Katopodis, la militancia recorrió uno a uno todos los barrios, adoctrinando, ayudando, debatiendo, buscando consensos, poniendo en práctica la máxima peronista: “Los dos brazos del Peronismo son la Justicia Social y la ayuda Social. Con ellos damos al Pueblo un abrazo de justicia y amor “.
Se incorporó masivamente y espontáneamente la Juventud como su cara más visible, como sostenía Néstor “que florezcan mil flores…”. Y ese es el dato más significativo para valorar esta etapa: los pibes y pibas ganaron las calles de San Martín. Y cuando eso sucede, toda la vida rejuvenece. Pero ganaron las calles con una doctrina, con una ideología, como decía el Gral Perón: “Un Gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el Peronismo tiene una doctrina política, económica y social: El JUSTICIALISMO”.
La militancia se enfrento a un poderoso aparato electoral basado en una campaña millonaria, con espacios publicitarios televisivos, gigantografías, eventos deportivos costosísimos con un fin electoralista, publicitando encuestas falsas y lo peor: la “campaña sucia” buscando desacreditar de manera deshonesta a nuestros candidatos. Todo esto no disimuló lo inocultable: la carencia plena de IDEOLOGÍA.
Algún día los politólogos tendrán que estudiar estas elecciones sanmartinenses donde el “boca a boca” de la militancia logró imponerse a los “aparatos electoralistas marketineros”.
Estremece sentirse parte de esta página histórica.
Estremece recorrer el mismo camino que miles y miles de compañeros y compañeras que salieron a la calle y dijeron “presente”, ellos son los garantes que las políticas a llevar adelante desde el municipio serán las políticas peronistas, enmarcadas en nuestra doctrina ya que son las que garantizan la felicidad y el bienestar del pueblo.
Recuperamos nuestro querido San Martín para estar en sintonía fina con la Nación y la Provincia, para seguir junto a la Compañera Cristina, nuestro emblema, nuestro timonel y conductora, nuestra mas pura bandera y también a nuestro leal compañero: el Gobernador Daniel Scioli.
“Los mejores días siempre fueron peronistas” la felicidad, la alegría, el optimismo, la rebeldía vienen en ellos, también el enorme compromiso por la ciclópea tarea a realizar: luchar por la Justicia Social en un Distrito donde la mitad de la población vive en condiciones infrahumanas sin cloacas, agua potable o iluminación; con graves problemas de inseguridad, con un Estado Municipal ausente en materia de Salud y Educación pública; y con la inexistencia de soluciones habitacionales. Todo está para realizarse y tenemos la convicción de que se van a cumplir.
Como decía ese prócer del pensamiento nacional y popular don Arturo Jauretche “nada se hace sin alegría”, por eso militemos compañeros con alegría, el pueblo de San Martín recuperó la esperanza!!!
