El secuestro de Bergara, la sospechas sobre la Policía bonaerense y la sequía ocuparon todo el mes de enero. Incluso recibió amenazas de muerte y de bombas en la Gobernación. Todo esto le habría producido roces con Karina Rabolini.
Por Eduardo Román
Scioli y Karina Rabolini no han tenido el mejor verano de sus vidas. El gobernador atraviesa el peor momento desde que está en la Gobernación y a la primera dama provincial se la ve afectada y nerviosa.
Los coletazos del caso Bergara, otra vez los dolores de cabeza que está dando la Policía Bonaerense con un renovado descontrol, la sequía y la posibilidad del regreso de un paro del campo, el freno a la actividad económica y el miedo a una ola de despidos pusieron al gobernador en alerta y zozobra en los últimos meses.
La ex modelo Karina Rabolini, esposa de Scioli, está preocupada por la aparente liviandad con que el hombre tomó la amenaza de muerte recibida el jueves 29 de enero en la Secretaría General de la Gobernación bonaerense que conduce su hermano, Pepe Scioli. El hecho le fue comunicado a Scioli unos días después porque él estaba con su yate, sin Karina, por las costas uruguayas.
La empresaria, vaya a saber por qué, tampoco estuvo en los festejos del cumpleaños de Lorena Scioli en Mar del Plata el sábado 31 de enero, donde su hija festejó sus 32 años junto a su madre y el gobernador. Rabolini siente angustia ante las presiones cada vez mayores que enfrenta Scioli. “Me preocupa por Karina”, siento que yo la metí en esto”, se lo escuchó decir hace unos días.
Si bien los detractores hablan que la amenaza es un invento de sectores afines al Gobernador para victimizarlo, el sciolismo tiene argumentos para explicar por qué las mafias que operan en la Provincia lo están viendo como un enemigo.
La amenaza telefónica llegó el día después que Scioli declarara en el programa “A Dos Voces”: “Los quiero ver a todos presos”, en referencia a los sectores de la cúpula policial que estarían vinculadas al secuestro de Bergara. La Bonaerense tiene 50.000 policías, no es fácil depurarla, pero “la maldita policía otra vez metió la cola del diablo” justo cuando Scioli había decidido en 2008 volver a la jerarquía antigua, reivindicando al Jefe del cuerpo y comisarios por zonas.
La actuación de Scioli en el caso Bergara mereció críticas del Gobierno y hasta de personalidades como el juez Raúl Zaffaroni. “Los molestamos porque nunca antes un Gobernador combate a la droga”, dicen en La Plata, “ o se olvidan de la cantidad de droga secuestrada en un año y del caso Forza?”
UNA RELACIÓN OBLIGADA Y DIFÍCIL
La relación entre Scioli y los Kirchner es interesada. El gobernador necesita de los fondos de Nación para paliar el déficit provincial de 2900 millones de pesos. A cambio, Kirchner le exige apoyo y un fuerte alineamiento político. En las próximas semanas veremos cómo se suceden los reclamos por aumento de salarios para los empleados de la provincia, incluidos los docentes.
Como si fuera poco, a fin de año Scioli fue cruzado por la Iglesia para que impidiera el avance de una ley provincial que introduce y favorece a la industria del juego que pretenden manejar los amigos del ex presidente.
Con todo, Scioli conserva una imagen positiva de 50 puntos y aún se tiene fe para el 2011. Increíblemente pudo superar el bajón que sufrió al apoyar a Cristina en su cruzada del año pasado contra el campo. Scioli quiere ser presidente y pensaba llegar al 2011 sin chocar con el matrimonio presidencial. Final abierto…
Por Eduardo Román
