Gobernadores, gremios y movimientos sociales admiten un clima diferente, pero reclaman más ejecutividad.
La postura dialoguista del Gobierno con los gobernadores suma, el aumento de la ayuda estatal a las organizaciones sociales alivia y endulzar los oídos de la CGT con la transferencia de fondos es visto como un buen gesto. Pero todo parece ser insuficiente cuando los reclamos siempre se renuevan.
Los sectores que elevan reclamos a la administración de Mauricio Macri destacan la "voluntad" por resolver los problemas, pero cuestionan la falta de "efectividad"; apoyan que se planteen medidas a largo plazo, pero piden no olvidar las urgencias; celebran los "buenos modales", pero hacen notar que eso no alcanza. Y en el medio, el macrismo pide paciencia.
"Hay un clima de tensión que es preocupante. Vemos que el Gobierno no tiene dimensión de la situación y de lo que se avecina. En ese espacio de diálogo que alienta, plantea soluciones a largo plazo y está bien que lo haga, pero las emergencias hay que atenderlas", dijo un hombre cercano a la nueva cúpula de la CGT.
Hace poco más de un mes, la Casa Rosada oficializó el anuncio de la restitución de los fondos de las obras sociales a la central obrera, una caja de cerca de $ 30.000 millones largamente reclamada durante el kirchnerismo. La medida parecía capaz de calmar las aguas por un tiempo, pero anteayer la CGT anunció su voluntad de ir a un paro nacional.
"[La devolución de fondos] Es un paso, una voluntad de trabajo que hace que no se inhabiliten los canales de diálogo, pero eso no quiere decir que no sigan los reclamos", agregaron en la CGT.
En las organizaciones sociales, que durante los últimos meses tuvieron una presencia activa en la calle, la preocupación se centra en el crecimiento de los niveles de pobreza y la asistencia del Estado que siempre es insuficiente. "Hay diálogo y el Gobierno mantuvo los programas sociales, pero ha optado por una salida que disparó la pobreza y que no se acompañó con un crecimiento de la ayuda social", analizó en conversación con este diario el coordinador nacional de Barrios de Pie, Daniel Menéndez.
El dirigente aceptó que el macrismo impulsó medidas sociales durante los nueve meses que lleva de Gobierno, aunque señaló que a pesar del diálogo los funcionarios no terminan de "comprender" la situación actual.
Apenas asumió, el presidente Mauricio Macri se fotografió con todos los gobernadores, como una muestra de la nueva etapa de acercamientos que comenzaba. Después acordó la restitución del 15% de la coparticipación a las provincias, se anunciaron obras y llovieron las imágenes entre funcionarios locales y nacionales. Pero los gobernadores quieren volver a discutir la distribución de fondos.
"Pasado un determinado tiempo ya tienen que empezar a concretar las cosas que proponen. Hay zonas del país con muchas necesidades. Todavía se mantienen el diálogo y las expectativas pero tienen que pasar del dicho al hecho", señalaron en el entorno de un gobernador del norte.
Frente al clima tenso, el Gobierno se defiende y afirma que fue la gestión que "más invirtió en materia social", remarca el esfuerzo que conllevan medidas como la restitución de los fondos de la coparticipación y reclama paciencia. "Se quieren atacar los problemas desde su raíz y para eso se buscan las soluciones a largo plazo. Se terminó el gobierno nacional que se encarga de hacer el cordón cuneta de una municipalidad", sostuvo un destacado funcionario del Ministerio del Interior.
Todos los consultados admitieron un fuerte contraste entre la gestión de Macri y la de Cristina Kirchner."Hubo un cambio en las formas. El gobierno anterior trataba de ocultar la pobreza y se movía en esquemas clientelares. Desarrollo Social era una unidad básica y Alicia Kirchner una puntera política. Era una estrategia que buscaba articular fuerzas afines al Gobierno con un esquema de contención corrupto", señaló Menéndez. De todas maneras, en su opinión, el macrismo tiene "un proyecto de país muy desigual y de ingreso concentrado, más allá del verso cotidiano con el que lo tratan de maquillar".
Para el referente de la CGT, por su parte, en el gobierno de Cristina Kirchner "había un componente fuerte de peronismo cercano a zonas necesitadas con una fuerte contención social" que mantenía el nivel de pobreza a determinada escala. Y comparó: "Ahora, Macri apuesta por la generación de empleo, pero eso va a tardar. Mientras, tenemos que resolver los problemas".
