Los sondeos que da a conocer el oficialismo sostienen la estrategia electoral. Son estudios de las consultoras Analogías y Rouvier. Néstor prepara su reaparición.
El Gobierno encontró una particular manera de contrarrestar las fuertes críticas generadas por el anuncio de las candidaturas testimoniales: distribuyó a través de la agencia oficial Télam encuestas que aseguran que el 51 por ciento de los bonaerenses está de acuerdo con la participación de Daniel Scioli en las listas bonaerenses.
Los sondeos fueron realizados por Analogías y Rouvier Asociados, dos consultoras a las que suele recurrir el Ejecutivo. En el primer caso, ante una pregunta sobre si estaba de acuerdo o no con la candidatura de Scioli, los que respondieron que estaban “muy de acuerdo” o “de acuerdo” sumaron el 51 por ciento, mientras que los que dijeron estar “en desacuerdo” llegaron a un 24 por ciento. El trabajo de Analía del Franco se hizo sobre 300 casos en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires.
En el caso de la consultora de Ricardo Rouvier, el 51,9 por ciento de las 623 personas testeadas en distintos distritos bonaerenses se mostró de acuerdo con la candidatura de Scioli. En cambio, el 27, 9 manifestó su desacuerdo.
Néstor Kirchner anunció la última semana que el gobernador se sumaría a la boleta del Frente para la Victoria y que lo mismo sucedería con un grupo de intendentes bonaerenses. El propósito declarado de la jugada política es fortalecer las chances del oficialismo mediante figuras de peso provincial y distrital con capacidad de traccionar votos.
Semejante decisión alteró el escenario electoral ya que las candidaturas testimoniales –o sea, aspirantes que, de ganar, no asumirán el cargo por el que fueron votados– no parecen ser potestad del oficialismo. En la Casa Rosada señalaron que lo mismo podría ocurrir con Gabriela Michetti y Felipe Solá.
La vicejefa del Gobierno porteño tiene dos años más de mandato y ya está lanzada como candidata a diputada nacional por la Capital Federal. Ayer se deslizó en el Gobierno porteño que, para no alimentar especulaciones sobre qué haría en caso de triunfar, Michetti renunciaría previamente a su cargo.
El caso de Solá todavía es una incógnita. El diputado es el número dos de la lista macrista en la provincia, detrás de Francisco de Narváez. De contar con los votos necesarios para obtener una nueva banca debería renunciar a la que ostenta en la actualidad y cederla a un kirchnerista, ya que había accedido a ésta de la mano del Frente para la Victoria. ¿Entregará Solá una banca al oficialismo o no asumirá la que obtenga en junio para garantizarle a la oposición el control de dos bancas?
En contraposición con eso dos casos concretos, el Gobierno aspira atestar sus boletas de candidaturas testimoniales. Más allá de las recientes encuestas, todos coinciden que Scioli puede insuflar el suficiente oxígeno a la propuesta oficial como para vencer en las urnas. Los intendentes pueden aportar lo suyo, aunque en menor medida. En estos casos lo que se busca garantizar es que no jueguen a dos puntas, una estrategia de la que han sabido hacer culto los barones del conurbano para garantizarse la perpetuidad en sus cargos.
Tras poner al descubierto su estrategia, Kirchner logró buena recepción en un grupo de intendentes e indiferencia y rechazo en otros. Uno que modificó su postura fue el jefe comunal de Tres de Febrero, Hugo Curto, quien originalmente se opuso y un día después dijo que sería parte de la causa oficialista. Con más fondos para obras públicas, y al menos tres actos semanales en la provincia de Buenos Aires, el ex presidente buscará de ahora en más juntar nuevas voluntades a su polémico ardid electoral.
