El Papa Francisco habla de que “El todo es superior a la parte”, y muchos lo repiten como si se tratara de la cuadratura del círculo o del cubo mágico.
Por Jorge Benedetti, empresario Pyme y dirigente de Primero la Patria.
El papa Francisco habla de que “El todo es superior a la parte”, y muchos lo repiten como si se tratara de la cuadratura del círculo o del cubo mágico.
Pero no, esta afirmación se refiere a que el bien común de una comunidad es superior al de cada una de las personas que la componen.
Quisiera detenerme en un sector en particular, el que autodenomina como “el campo”.
Cuando los precios internacionales alcanzan valores record, mientras los costos internos están en su inmensa mayoría congelados (salarios, energía, combustibles, etc.) y la comunidades pide un esfuerzo de colaboración superior, como sucede en cualquier país del mundo, se produce un gran descalabro.
Vale la pena destacar que -por ejemplo- en los EE.UU. (país donde llevan sus ganancias obtenidas en Argentina, muchos de los insolidarios) se llama a esta circunstancia “ganancias venidas del cielo” y se las grava en forma adicional por esa razón. Aquí, cortes de rutas, y escándalos mediáticos, que llevaron hasta la compra del voto del presidente del Senado entre otras cuestiones. Si un corte lo organiza Moyano o los desocupados generados por las políticas del liberalismo, son “la barbarie que se expresa en este país sin ley”; si lo hace “el campo”, es la defensa de la propiedad privada.
Una circunstancia única en el mundo que debe tenerse en cuenta es que quiénes nos hablan de esfuerzo y meritocracia, viven de rentas, pues en forma insólita cada propiedad obtiene doble utilidad, una muy jugosa, para al titular del campo y otra también muy razonable para el que lo explota. Quisiera saber qué empresario Pyme puede vivir con pingues ganancias arrendando su fábrica a otro que la explote y también gane. ¡Esto es la meritocracia! Frente a circunstancias similares en los países capitalistas se aplican impuestos a la herencia, como manera de volver a nivelar (muy parcialmente) el proceso de acumulación en manos de unos pocos.
Ahora, cuando hay un algo de sequía o cuando los precios internacionales dejan de ser extraordinarios, entonces titulares en todos los diarios. En este caso la comunidad, mediante diversas medidas del gobierno, debe concurrir “en auxilio” de aquel sector que puso el grito en el cielo cuando se le pidió que reserve una parte menor de su producción para el consumo interno.
Entonces “el campo” deja “plantado” al ministro del área, porque este quiere tratar todos los temas acordados y no solo los que “el campo” decidió que ahora son prioritarios. Esto, acompañado de amenazas de medidas de fuerza, “asambleas” en las rutas, etc., etc.
Me pregunto, qué pasa cuando a los pequeños empresarios argentinos dedicados a la producción, que son los que generan el 80% del trabajo en la Argentina, los monopolios les aumentan el 60% EN DOLARES los insumos de su actividad, como ser el acero, el aluminio, el bronce, los productos petroquímicos, etc., etc.
De esto no se entera nadie, no hay cortes de rutas, no sale en los diarios, pero alguien lo padece: la mayoría de los argentinos. Repito, durante el año 2021 los monopolios aumentaron 60% en dólares los insumos básicos y en lo que va de enero 2022, los aumentos ya casi alcanzan un 10%, siempre en dólares.
Es imprescindible reafirmar un contrato social que nos permita con-vivir a todos los argentinos. Lo contrario resulta invivible para los desocupados, los trabadores y las Pymes. Que unos vivan de rentas y presionen sistemáticamente al conjunto de la sociedad y que los monopolios nos impongan a todos los argentinos aumentos de precios que nada tienen que ver con los costos internos, no se soporta más.
Debemos entender que EL TODO ES SUPERIOR A LA PARTE, que la mentira de la meritocracia de los que viven de rentas o abusan de su carácter monopólico, deje de aturdirnos con el verso de la libertad de mercados, la cantinela de los impuestos o el discurso de los llamados “libertarios”, los que insolidariamente priorizan sus privilegios por encima del bien común.
Queremos una Patria grande con una comunidad justa, donde todos podamos vivir con dignidad.
